El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó esta semana su descontento con el curso de las negociaciones con Irán, país que ha sabido manejar los tiempos de un diálogo plagado de obstáculos pero que mantiene un alto el fuego sin la reapertura del estrecho de Ormuz, lo que afecta principalmente a los aliados de Washington.
“Quieren llegar a un acuerdo. No estoy satisfecho con ello, así que ya veremos qué pasa”, señaló Trump el viernes desde la Casa Blanca. El mandatario ha enviado mensajes ambiguos, asegurando que su administración mantiene conversaciones telefónicas, pero al mismo tiempo advierte que no saben quién toma las decisiones en Teherán, donde el liderazgo estaría debilitado o escondido tras 40 días de ataques pausados el pasado 8 de abril.
Irán ha lanzado varias propuestas de negociación, incluida una reciente a través de mediadores pakistaníes, aunque Washington no ha avanzado en una eventual reanudación de los encuentros en Islamabad para resolver el estancamiento.
Algunos congresistas demócratas temen que Trump busque reavivar las hostilidades, mientras que funcionarios en Teherán aseguran que Estados Unidos podría volver a la ofensiva aérea, según reportó la agencia iraní Fars. Bloomberg reveló que el Comando Central pidió tener operativo el misil hipersónico Dark Eagle, cuyo uso contra Irán sería la primera vez que se emplea en combate.
Esta revelación contradice al discurso oficial de la Casa Blanca, que sostiene que Irán carece de defensas aéreas o fuerza naval significativa. La filtración reabrió el debate sobre la capacidad disuasoria de las Fuerzas Armadas de EE. UU. tras agotar parte de sus arsenales más avanzados durante la ofensiva.
The Atlantic informó que el vicepresidente, JD Vance, quien encabeza las negociaciones en Islamabad, expresó en privado su preocupación por el ritmo con que el Pentágono, dirigido por Pete Hegseth, está agotando los recursos militares del país.
A pesar del alto el fuego, EE. UU. e Irán mantienen un bloqueo selectivo en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el transporte mundial de petróleo y gas. Desde Florida, Trump declaró: “Hemos asaltado navíos, nos quedamos con la carga, nos hemos quedado con el petróleo. Es un negocio muy rentable”, y añadió que la Armada estadounidense actúa como “piratas”.
El impacto en la economía iraní ha sido menor comparado con las consecuencias globales. El precio del crudo ha superado los 100 dólares y la incertidumbre mantiene presionados los mercados. De acuerdo con Warren Paterson, jefe de materias primas de ING, no hay señales de normalización en el estrecho de Ormuz y se prevé que los precios del petróleo se mantengan por encima de los 90 dólares durante todo el año. “Asumimos que los flujos de crudo comenzarán a retomarse lentamente en mayo y junio, pero seguirán por debajo de los niveles previos a la guerra”, añadió el analista.




