Irán anunció la creación de una agencia gubernamental destinada a supervisar y cobrar tarifas a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz, según informó la firma Lloyd’s List Intelligence. La medida generó alarma en los mercados internacionales, ya que el estrecho es una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
El estrecho, por donde pasa más del 20% del petróleo comercializado globalmente, se ha visto afectado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que comenzó el 28 de febrero cuando Washington e Israel atacaron territorio iraní. La iniciativa de Teherán busca formalizar un control que ya ejerce de facto sobre el tránsito marítimo, lo que ha dejado a cientos de buques varados en el golfo Pérsico.
La nueva entidad, llamada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, se describe como “la única autoridad válida para conceder permiso a los barcos que transiten por el estrecho”, y ha comenzado a distribuir formularios de solicitud para las embarcaciones que desean cruzar. Según expertos en derecho marítimo, esta práctica vulnera la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que garantiza el paso pacífico por aguas territoriales.
Durante la semana, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, confirmó que su país revisa propuestas de paz transmitidas por Pakistán, quien actúa como mediador. Desde Islamabad, el canciller Ishaq Dar sostuvo conversaciones con su homólogo iraní Abbas Araghchi, y el primer ministro Shehbaz Sharif aseguró que se mantiene un “contacto continuo con Irán y Estados Unidos día y noche” para extender el alto el fuego vigente desde el 8 de abril.
Mientras tanto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, trató los esfuerzos de paz en el Vaticano con el papa León XIV, conocido por su oposición a la guerra con Irán. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump enfrenta divisiones internas por su estrategia: tras ordenar una pausa en la apertura de un corredor seguro en Ormuz —conocido como el Proyecto Libertad—, advirtió de nuevos ataques si Teherán no acepta un acuerdo que reactive el comercio energético.
Arabia Saudí, aliado de Washington, se negó a participar en el intento de reabrir el estrecho por la fuerza. “Les dijimos que no somos parte de esto y que no pueden usar nuestros territorios y bases para esto”, afirmó un funcionario saudí.
En Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian reveló que sostuvo una reunión de dos horas con el líder supremo Moytabá Jamenei, quien permanece alejado del público desde los primeros días del conflicto. Jamenei asumió el liderazgo tras la muerte de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, en los ataques iniciales.
Estados Unidos y varias naciones del Golfo presionan al Consejo de Seguridad de la ONU para que apruebe sanciones contra Irán por su control sobre el estrecho. Sin embargo, Rusia y China, aliados de Teherán, han bloqueado resoluciones en ese sentido.
Las restricciones impuestas por Irán y las represalias estadounidenses han elevado los precios del combustible y generado inquietud en la economía global, que depende en gran medida del libre tránsito por esta vía marítima estratégica.




