Las defensas antiaéreas rusas derribaron 347 drones ucranianos durante la noche, informó el jueves el Ministerio de Defensa de Rusia, en lo que calificó como un ataque de gran escala ocurrido pocos días después de que Moscú rechazara la propuesta de alto al fuego de Kiev. Este nuevo episodio eleva la tensión antes de las celebraciones del Día de la Victoria, el 9 de mayo.
Según las autoridades rusas, los aparatos fueron destruidos en 20 regiones, incluida Moscú, en el segundo ataque aéreo más grande desde el inicio de la invasión hace más de cuatro años. El mayor, precisó el ministerio, ocurrió en marzo pasado, cuando se lanzaron 389 drones. Durante la jornada del jueves, nuevos aparatos habrían sido interceptados mientras se dirigían hacia la capital, causando retrasos o cancelaciones en cerca de 100 vuelos de los principales aeropuertos moscovitas.
El ataque precede a la principal festividad civil rusa, que conmemora la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Rusia anunció un alto al fuego unilateral para el viernes y sábado, al que Ucrania respondió con su propia pausa desde la medianoche del martes. No obstante, el presidente Volodymyr Zelensky aseguró que Moscú “ignoró el gesto de buena voluntad” y continuó con los ataques.
“Quieren el permiso de Ucrania para celebrar su desfile y luego volver a matar a nuestra gente”, dijo Zelensky en su mensaje nocturno. Posteriormente, denunció en X que los bombardeos rusos no cesan y que misiles, drones y artillería siguen impactando infraestructuras civiles.
En Járkiv, la segunda ciudad del país, un ataque con drones dejó nueve heridos, entre ellos tres menores. Mientras tanto, Rustem Umerov, jefe del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, se encontraba en Estados Unidos para reunirse con representantes del gobierno de Trump, según confirmó Zelensky.
Medios oficiales rusos informaron que el 9 de mayo se suspenderá el acceso a internet móvil y servicios de mensajería en Moscú. Además, por primera vez en casi 20 años, el desfile no incluirá tanques ni misiles, una decisión atribuida a la “situación operativa actual”. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, indicó que las medidas buscan “garantizar la seguridad de los ciudadanos”.
Entre los dignatarios invitados a las ceremonias se encuentran el rey de Malasia, el presidente de Laos y el de Bielorrusia. El primer ministro de Eslovaquia planea homenajear a los caídos, pero no asistirá al desfile. Zelensky comentó que algunos países consultaron a Ucrania sobre su participación y advirtió: “Un deseo extraño en un momento como este. No lo recomendamos”.
Rusia ha reiterado que responderá con firmeza si los ataques ucranianos afectan las celebraciones y recomendó a las embajadas extranjeras en Kiev prepararse para evacuar en caso de escalada. Kiev, por su parte, informó que sus defensas derribaron 92 de los 102 drones que Rusia lanzó durante la noche, aunque reconoció que Moscú mantiene superioridad numérica y lanza cientos de aparatos por operación.




