Una madre denunció ante la Policía que su expareja presuntamente escondió un dispositivo de rastreo GPS dentro de un peluche que entregó sin su consentimiento a su hijo de cuatro años en una escuela en Bayamón.
La querellante, Zulieny Ramón Guerra, de 26 años, relató que los hechos ocurrieron en el centro educativo Head Start Ciudad del Niño. Según indicó, el hombre, identificado como Ángel Betancourt López, de 32 años, acudió al plantel para preguntar si podía recoger al menor. Al ser informado de que no tenía autorización, solicitó dejarle al niño un peluche “chiquitito” del personaje Pikachu y luego se retiró.
Ramón Guerra explicó que mantiene un historial de conflictos con su expareja por acecho y maltrato verbal y emocional, y que los tribunales han emitido cuatro órdenes de protección a su favor bajo la Ley 54 contra la violencia doméstica.
Al recoger a su hijo, la madre recibió el juguete y notó una costura “mal hecha” en la parte posterior. Al abrirlo, encontró un dispositivo rastreador GPS con el logo de T-Mobile, identificado como un SyncUP Tracker de segunda generación, que no emite sonido y mantiene carga hasta por 10 días.
Tras el hallazgo, relató que llamó al 9-1-1 desde el salón y luego acudió al cuartel de Bayamón. Las autoridades le recomendaron solicitar protección bajo la Ley 54 y la Ley 57, ambas aprobadas esa misma noche tras una vista virtual con una jueza. El peluche fue confiscado como evidencia y la madre fue citada para nueva vista el 13 de mayo.
Ramón Guerra afirmó que Betancourt López desconoce su actual dirección y sospecha que el propósito del dispositivo era localizarla. Añadió que la Policía no ha logrado dar con el presunto responsable, aunque confirmó que el caso sigue bajo investigación. Según le informaron, se entrevistará a las maestras de la escuela y se verificará si el equipo pertenece al hombre.
La madre compartió su experiencia en su perfil de Facebook, pidiendo ayuda y señalando que el acto fue “a propósito”. También mencionó que su expareja estuvo encarcelado en Estados Unidos por motivos no especificados.
“Lo que quiero es que por fin se haga justicia. Este abuso y acecho consecutivo por cuatro años no me da paz ni tranquilidad”, expresó Ramón Guerra, madre de tres menores.




