Los incendios forestales que destruyen extensas zonas de Georgia esta semana no solo se ven impulsados por la sequía persistente, sino también por los árboles y ramas derribados por el huracán Helene hace más de un año. Los vientos racheados están acelerando la propagación de las llamas tanto en Georgia como en Florida, cubriendo de humo varias regiones del sureste y provocando alertas de calidad del aire incluso en ciudades lejanas.
Cientos de residentes han tenido que evacuar la costa de Georgia, donde un incendio destruyó más de 50 viviendas. El fuego más grande del estado, ubicado cerca de la frontera con Florida, duplicó su tamaño en menos de 24 horas y ya ha devastado un área equivalente al doble del tamaño de Manhattan.
Las imágenes de las zonas afectadas muestran vehículos carbonizados y viviendas reducidas a escombros entre árboles incendiados. “No sé si mi casa sigue en pie o no”, relató Denise Stephens, vecina del condado de Brantley que tuvo que huir de su hogar en Hortense debido al rápido avance de las llamas.
Según la Comisión Forestal de Georgia, los fragmentos de madera esparcidos tras el paso del huracán Helene en septiembre de 2024 han servido como combustible para los incendios. “Hay un montón de escombros viejos del huracán Helene en el bosque. Están tirados por ahí y eso es una yesca lista para arder”, explicó Seth Hawkins, portavoz de la agencia.
El huracán afectó unas 36,000 kilómetros cuadrados de bosques, muchos de ellos dedicados a la industria maderera. Aunque el estado destinó unos 135 millones de dólares a la limpieza de escombros y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército retiró millones de metros cúbicos, no fue posible removerlo todo. “Helene tiró todo como palillos. Es poco lo que se puede hacer, a menos que se arrase todo con bulldozers”, añadió Hawkins.
Aún no se ha determinado el origen exacto de los incendios, pero la mitad sur de Georgia y el norte de Florida enfrentan actualmente una sequía extrema. En Florida, los bomberos luchan contra más de 130 incendios activos, mientras en Georgia el miércoles se reportaron 34 nuevos focos.
El humo ha afectado la calidad del aire en ciudades tan distantes como Columbia, en Carolina del Sur. En Atlanta, la bruma y el olor a humo eran visibles desde mediados de la semana. Las autoridades confían en que la lluvia, con probabilidad de entre 30% y 40% durante el fin de semana, ayude a mitigar la situación, aunque advierten que las tormentas eléctricas podrían generar nuevos incendios a causa de los rayos.




