La reciente decisión del gobierno federal de reclasificar la marihuana medicinal como una sustancia menos peligrosa no modifica de forma inmediata el marco legal en Puerto Rico, donde desde 2017 su uso con fines terapéuticos está reconocido por ley. Sin embargo, esta medida impulsada por la administración de Donald Trump podría motivar un nuevo debate en la isla sobre la posible legalización del consumo recreacional en adultos.
Según un análisis de mercado divulgado por el Departamento de Salud hace una semana, la revisión de la clasificación del cannabis podría servir de base para evaluar el impacto económico y social de una eventual ampliación de su uso. Aunque la reclasificación reduce algunas de las restricciones federales para la investigación científica, las leyes estatales y locales seguirán determinando cómo se maneje la planta en cada jurisdicción.
En Puerto Rico, el sistema de cannabis medicinal ha mostrado un crecimiento constante desde su aprobación, con miles de pacientes registrados y decenas de dispensarios operando bajo regulación. Aun así, la discusión sobre su uso recreacional se mantiene abierta y dependerá del consenso político y de la evaluación de los posibles beneficios y riesgos públicos.




