Estados Unidos e Irán continuaron el domingo temprano negociaciones cara a cara en Pakistán, pocos días después del anuncio de un frágil alto el fuego de dos semanas en una guerra que ha dejado miles de muertos y ha trastornado los mercados globales. La Casa Blanca confirmó el encuentro de alto nivel.
El ejército estadounidense informó que dos destructores cruzaron el estrecho de Ormuz, controlado por Irán, antes de realizar operaciones de despeje de minas, en lo que sería la primera acción de ese tipo desde el inicio del conflicto hace seis semanas. Medios estatales iraníes negaron la versión.
“Estamos despejando el estrecho. Si llegamos a un acuerdo o no no marca ninguna diferencia para mí”, dijo el presidente Donald Trump a periodistas alrededor de las dos de la madrugada en Islamabad, mientras la televisión iraní destacaba las “serias diferencias” entre las partes.
Las delegaciones fueron encabezadas por el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, con la mediación de Pakistán. Las conversaciones buscan reforzar el alto el fuego amenazado por las discrepancias y los ataques israelíes en Líbano, donde el ministerio de Salud confirmó más de 2,000 muertes.
Irán impuso condiciones previas, entre ellas la reducción de los ataques israelíes en el sur del Líbano, compensación por los daños de los ataques estadounidense-israelíes del 28 de febrero y la liberación de sus activos congelados. En su propuesta de 10 puntos, Teherán exige el control del estrecho de Ormuz y el fin de la guerra, mientras que la de Estados Unidos, de 15 puntos, pide limitar el programa nuclear iraní y reabrir el estrecho a la navegación.
La guerra ha causado más de 3,000 muertes en Irán, 2,020 en Líbano, 23 en Israel y más de una docena en otros estados del golfo Pérsico, además de elevar los precios globales de la energía. Funcionarios de China, Egipto, Arabia Saudí y Catar se encuentran también en Islamabad para respaldar el proceso.
En Teherán, algunos ciudadanos expresaron escepticismo, aunque con cierta esperanza. “La paz por sí sola no es suficiente porque hemos sido golpeados muy duro”, comentó Amir Razzai Far, de 62 años. Desde el Vaticano, el papa León XIV denunció la “ilusión de omnipotencia” que alimenta la guerra.
Antes de la reunión, Trump acusó a Irán de usar el estrecho de Ormuz para extorsionar y prometió abrirlo “con o sin ellos”. El Comando Central de Estados Unidos anunció que más fuerzas, incluidos drones submarinos, se unirán al despeje en los próximos días. El ministro iraní Abbas Araghchi advirtió que su país mantiene una “profunda desconfianza” y está listo para responder si es atacado.
En paralelo, Israel y Líbano se preparan para negociaciones directas en Washington. La oficina del presidente libanés Joseph Aoun informó que las conversaciones iniciarán el martes, pese a protestas en Beirut y a la cancelación del viaje del primer ministro Nawaf Salam. Israel exige que el gobierno libanés desarme a Hezbollah, una condición que parece difícil de cumplir. Aun con el acuerdo de tregua con Irán, Israel continuó bombardeando Beirut, causando más de 300 muertes en un solo día, el más letal desde el inicio del conflicto.




