Las raíces de Kica Matos se forjaron en las playas de Cerro Gordo, en Vega Alta. Aunque reside fuera de Puerto Rico desde los nueve años, su conexión con la isla nunca se ha roto. Cada verano regresaba para reencontrarse con las olas del norte y con su identidad.
A lo largo de su vida, ha recorrido varios países, pero conserva con orgullo la afirmación con la que se presenta ante el mundo: “Yo soy afroboricua”. Esa identidad la ha guiado en su trabajo comunitario y en su lucha constante por la justicia social y racial.
Su labor a favor de los inmigrantes y por la equidad la llevó a ser reconocida en la lista TIME100, que destaca a las personas más influyentes del mundo. Desde su experiencia y compromiso, Matos representa a una generación de boricuas que dejan huella más allá de las fronteras.




