Funcionarios de Estados Unidos confirmaron que no se contempla una acción militar inminente contra La Habana, a pesar de las repetidas amenazas del presidente Donald Trump. Según informaron a The Associated Press, los buques de guerra desplegados en Oriente Medio por el conflicto con Irán podrían pasar por Cuba a su regreso, pero no hay planes concretos de intervención.
Las fuentes indicaron que continúan conversaciones preliminares con autoridades cubanas y detallaron una propuesta de Washington que incluye decenas de millones de dólares en ayuda humanitaria, dos años de acceso gratuito a internet mediante Starlink, apoyo agrícola y asistencia para infraestructura. No obstante, se mostraron escépticos sobre la aceptación de la oferta por parte del gobierno cubano, que aún no la ha rechazado formalmente.
El jueves, el gobierno de Trump impuso nuevas sanciones tras la firma de una orden ejecutiva que amplía las facultades para castigar económicamente a Cuba. El canciller Bruno Rodríguez calificó las medidas como “un acto de agresión económica despiadada” y acusó a Washington de violar el derecho internacional al actuar “como gendarme mundial”.
Durante un discurso reciente, Trump sugirió que podría exhibirse un despliegue militar frente a la isla. “Cuba tiene problemas”, dijo, insinuando que un portaaviones estadounidense podría acercarse a su costa como advertencia. Sin embargo, un funcionario involucrado en las conversaciones aclaró que el objetivo inmediato “no es un cambio de régimen, sino cambiar las políticas fallidas del régimen”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, conocido por su línea dura contra La Habana, insistió en que el modelo económico cubano es insostenible y criticó a sus dirigentes calificándolos de “comunistas incompetentes”. Rubio se reunió en Roma con el papa León XIV para tratar la situación cubana y el posible papel de la Iglesia católica.
Pese a las tensiones, funcionarios estadounidenses aseguran que el diálogo sigue abierto. Reconocen que la propuesta a Cuba exige la liberación de presos políticos, el fin de la represión y apertura a inversiones privadas. Alertan además que Washington ve una amenaza por el fortalecimiento de vínculos entre La Habana, China y Rusia.
Por su parte, el embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, fue enfático: las negociaciones sobre política interna o un cambio de gobierno no están sobre la mesa. Reiteró que Cuba no aceptará “ultimátums” de Estados Unidos y que se prepara ante cualquier escenario.
En paralelo, se supo que dos altos funcionarios del Departamento de Estado, Jeremy Lewin y Michael Kozak, viajaron a La Habana el 10 de abril para reunirse con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro. Fue el primer vuelo oficial estadounidense a Cuba, fuera de Guantánamo, desde 2016. Aunque el encuentro fue cordial, no arrojó avances significativos.
La situación en la isla se ha agravado tras la pérdida del suministro energético proveniente de Venezuela, luego de que Washington depusiera a Nicolás Maduro en enero. Las autoridades cubanas acusan al bloqueo estadounidense de empeorar la crisis, mientras mantienen su rechazo a las presiones de Trump.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido comentarios sobre la posibilidad de una acción militar en Cuba.




