Las armas de fuego podrían enviarse próximamente a través del Servicio Postal de Estados Unidos (USPS, en inglés) por primera vez en casi un siglo, si entra en vigor una norma propuesta durante la administración Trump. La medida permitiría enviar por correo pistolas y revólveres bajo ciertas condiciones de seguridad.
El Congreso prohibió en 1927 al USPS transportar armas de fuego ocultables, excepto las provenientes de comerciantes con licencia. Pero, en enero, el Departamento de Justicia calificó esa restricción como inconstitucional, argumentando que violaba la Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. En consecuencia, pidió al USPS modificar sus reglamentos.
Según el Departamento, mientras el Congreso mantenga un servicio de paquetería, “la Segunda Enmienda le impide negarse a transportar armas de fuego constitucionalmente protegidas hacia y desde ciudadanos que cumplen la ley”.
El USPS propuso el mes pasado una nueva norma que autorizaría a cualquier persona enviar armas de fuego ocultables, con las mismas protecciones exigidas para rifles o escopetas: deben estar descargadas y embaladas de manera segura. El servicio postal indicó que evalúa los comentarios del público antes de hacer los cambios definitivos.
La reacción no se hizo esperar. Fiscales generales demócratas de unas dos docenas de estados enviaron una carta oponiéndose a la medida. Entre ellos, el fiscal general de Nevada, Aaron Ford, quien advirtió que el cambio “desharía los esfuerzos para frenar la violencia armada” y recordó que su estado fue escenario del tiroteo masivo más mortífero en la historia moderna del país, en 2017, con 60 víctimas.
Ford denunció que la propuesta podría facilitar el acceso a armas a delincuentes y agresores y debilitar las investigaciones criminales. Los fiscales alertaron además que el poder ejecutivo no puede pasar por encima de una ley aprobada por el Congreso y que los requisitos estatales —como verificaciones de antecedentes o cursos de seguridad— serían eludidos.
El Departamento de Justicia, en cambio, sostiene que las diferencias entre leyes estatales complican el transporte legal de armas para fines como la caza, el tiro deportivo o la autodefensa, y que el correo podría representar el “único método viable”.
Empresas privadas como UPS y FedEx mantienen restricciones similares, limitando estos envíos a clientes con licencias federales de armas de fuego. FedEx, por ejemplo, exige que el remitente trabaje con un ejecutivo de cuentas para obtener aprobación.
Las opiniones están divididas. La Asociación Nacional del Rifle celebró la iniciativa. Su director ejecutivo, John Commerford, la describió como una “victoria para los propietarios de armas” y agradeció al presidente Trump y a su administración. En contraste, John Feinblatt, presidente de Everytown for Gun Safety, advirtió que la medida convertiría al USPS en “un facilitador del tráfico de armas” y restaría herramientas a las autoridades para prevenir e investigar delitos.




