Una estudiante con dificultades en Química diseñó su propio sistema de estudio para entender mejor los conceptos de la clase. Una maestra graba a un alumno de primer grado mientras lee y recibe sugerencias sobre el próximo texto más adecuado para su nivel. Otra educadora crea en minutos una asignación interactiva alineada con su currículo. Todas estas experiencias tienen algo en común: el uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) en la enseñanza.
Tres educadoras coincidieron en que la IA ya no puede ser ignorada dentro de las aulas. Lisvette Flores Quiñones, facilitadora docente de tecnología educativa de la Oficina Regional Educativa de Caguas del Departamento de Educación, afirmó que la tecnología es esencial para preparar a los estudiantes hacia el éxito profesional. “La inteligencia artificial es una estrategia adicional que tienen los maestros para hacer que los estudiantes piensen de otra manera. Hay que enseñarles a usarla a su favor”, expresó.
Para Tania Reyes Miranda, maestra del taller de Información Tecnológica del programa de Administración de Empresas en la escuela Juan Ponce de León de Florida, la clave está en enseñar el uso responsable y ético. “La inteligencia artificial es como un zafacón: todo el mundo echa cosas ahí. Hay que aprender a discernir qué sirve y qué no”, comentó. Ambas educadoras coinciden en que estas herramientas demandan nuevas formas de enseñar y evaluar.
El Departamento de Educación aprobó en diciembre de 2025 la “Guía para el uso de la inteligencia artificial en el aprendizaje estudiantil”, que traza estándares sobre su empleo en los salones. En 2024, la agencia había publicado el manual “La inteligencia artificial en el sistema educativo”.
La subsecretaria de Asuntos Académicos, Beverly Morro Vega, explicó que el uso de IA dependerá del grado y se concentrará en apoyar el aprendizaje, nunca en sustituir la labor docente. “El reto de todo sistema educativo es crear el balance entre el desarrollo cognitivo de los estudiantes y la integración tecnológica”, afirmó.
La guía estipula contenidos apropiados desde los 13 años y promueve la enseñanza de integridad académica, ciberseguridad y el modelo SENSE —seguridad, ética, narrativa, sinergia y evaluación— desarrollado por Educación. Además, el acceso a herramientas generativas se permitirá solo dentro del ecosistema Microsoft, que provee controles de seguridad.
Los alumnos de nivel elemental, hasta sexto grado, usarán únicamente programas de apoyo como los “aceleradores de aprendizaje”, dirigidos a mejorar destrezas de lectura o matemáticas. En Salinas, la maestra Karlalizbeth Cruz trabaja con sus estudiantes de primero a tercer grado utilizando programas como Reading Progress y Minecraft. “La IA los ayuda con la ortografía y sugiere ejercicios y lecturas según su nivel. Esto me ahorra tiempo administrativo”, señaló.
Morro Vega añadió que, a diferencia de otros países, en Puerto Rico no se eliminará la tecnología de los grados primarios, aunque su uso será limitado. “Queremos asegurarnos de que los niños de 5 a 12 años desarrollen sus habilidades cognitivas mediante experiencias sensoriales, como jugar con bloques o practicar caligrafía”, expresó.
Con estas políticas, el Departamento de Educación busca adaptar la enseñanza a los retos del futuro, sin perder de vista las bases del desarrollo humano y académico.




