Cuatro de los cinco fallecidos en un accidente ocurrido el viernes en Virginia eran miembros de una familia de Massachusetts que se dirigía a una boda con el carro lleno de postres para la celebración.
La tragedia cobró la vida de Dmitri y Ecaterina Doncev, junto a sus dos hijos, Emily y Mark. La familia viajaba por la Interestatal 95 en el condado de Stafford cuando un autobús de pasajeros chocó contra vehículos que habían reducido la velocidad debido a trabajos de reparación en la vía. Una quinta víctima, una mujer de 25 años de Worcester, Massachusetts, también murió en un SUV, informaron las autoridades.
La ceremonia familiar seguirá adelante el domingo en Carolina del Sur, aunque servirá también para despedir y recordar a los Doncev. “Un hijo, un padre, toda la familia… todos los que han sido queridos para nosotros”, lamentó la familiar Carolina Bublik.
De acuerdo con las autoridades, otras personas resultaron heridas, una de ellas en estado crítico, pero la mayoría fue dada de alta tras recibir atención médica, informó Mary Washington Healthcare. Un representante de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte tenía previsto ofrecer declaraciones sobre la investigación el sábado.
El autobús era operado por E&P Travel Inc., con sede en Kings Mountain, Carolina del Norte. La Policía Estatal de Virginia identificó al conductor como Jing S. Dong, de 48 años, residente de Staten Island, Nueva York.
Dmitri, de 45 años, y Ecaterina, de 44, emigraron desde Moldavia a Estados Unidos en 2008 y se establecieron en Greenfield, Massachusetts. Dmitri trabajaba como enfermero en Holyoke Medical Center y Ecaterina era estilista; según Bublik, había pasado días preparando postres para la boda familiar.
El hermano de Dmitri, Iuri, explicó que ambos intentaron viajar juntos hacia Carolina del Sur, aunque en distintos vehículos. “En algún momento terminaron separándose”, contó. “Dmitri le dijo: ‘Sigue tú, yo los alcanzo más tarde’. Fue un gran shock cuando Iuri llegó y se dio cuenta de que Dmitri no aparecía ni respondía el teléfono. Ahí comenzó el pánico familiar”.




