Niños y adultos se congregaron el 6 de enero en las calles nevadas de Frog Hollow, la histórica comunidad puertorriqueña de Hartford, para celebrar el Día de los Reyes. En esta tradición, que marca el cierre de la Navidad en lugares como Puerto Rico, los Tres Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar— son quienes llevan regalos a los niños, en memoria de los obsequios que ofrecieron al niño Jesús.
Entre el público, Libertad Batista, natural de Ponce, observaba el desfile junto a su nieto de tres años, Liam Santiago, quien vivía por primera vez esta festividad. “Por la mañana los buscamos. ¡Estaba tan emocionada!”, recordó Batista, mientras decía sentirse agradecida de vivir en un lugar que mantiene vivas estas costumbres. “La gente celebra demasiado a Santa Claus, pero en la Biblia son los Tres Reyes. Quiero mantener esa tradición”, afirmó.
Otra abuela, Ada Acosta, de Santurce, también compartió su entusiasmo. Radicada en Connecticut desde 1978, expresó que “siempre esperamos este día porque esta es la Navidad de verdad, la verdadera Navidad”. Su esposo, Edwin, ondeaba la bandera de Puerto Rico en Pope Park, punto final del desfile, mientras su nieto Javier le contaba con timidez cómo había dejado grama y agua para los camellos antes de dormir. Esa mañana, encontró tres regalos esperándolo, aunque recordaba especialmente los controles para su Nintendo Switch.
El desfile culminó con una repartición de juguetes y paseos en camello para los más pequeños, reforzando una tradición que combina fe, alegría y orgullo cultural. La actividad fue organizada por el Comité del Desfile Puertorriqueño del Connecticut Institute for Community Development (CICD), con el apoyo de la Asociación de Comerciantes Hispanoamericanos (SAMA) y Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Hartford. Para la Iglesia, esta fecha —la Epifanía— representa una festividad litúrgica significativa.
Con el espíritu del Día de Reyes aún fresco, los organizadores y familias ya cuentan los días para que los Tres Reyes Magos regresen el próximo año.




