El “Dividendo del Combatiente” anunciado por el presidente Donald Trump en su discurso televisado del miércoles no proviene de los ingresos por aranceles, como insinuó el mandatario, sino de un suplemento de vivienda incluido en la ley de extensiones y expansiones de recortes contributivos aprobada a mediados de este año, informó el gobierno federal.
Los pagos de 1,776 dólares se distribuirán entre los 1.45 millones de miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos a través del Pentágono. Según fuentes oficiales, los fondos surgen de un suplemento de 2,900 millones de dólares destinado a mejorar las asignaciones de vivienda militar dentro del llamado “Gran y Hermoso Proyecto de Ley”.
Durante su intervención, Trump afirmó que los aranceles habían generado más ingresos de lo esperado y que esos fondos permitirían recompensar a las tropas: “Nadie lo merece más que nuestras fuerzas armadas”, dijo al presentar el pago como un “dividendo”. Sin embargo, los documentos oficiales muestran que los recursos proceden del presupuesto de defensa, no de los impuestos a las importaciones.
El monto del bono hace referencia al aniversario número 250 de la Declaración de Independencia, firmada en 1776, que será conmemorado el próximo año. Se estima que la medida costará 2,600 millones de dólares.
El anuncio llega en un momento en que Trump enfrenta presiones por el aumento de los precios, pese a sus promesas de reducirlos. Aunque la inflación alcanzó su punto más alto en cuatro décadas en junio de 2022 bajo la presidencia de Joe Biden, analistas señalan que las políticas arancelarias implementadas por el propio Trump han mantenido elevados los costos de bienes y servicios.
No es la primera vez que el mandatario plantea la idea de pagar “dividendos” a la ciudadanía. En varias ocasiones, ha sugerido otorgar pagos directos de hasta 2,000 dólares financiados con los ingresos arancelarios, propuesta que según un análisis de Tax Foundation resultaría insostenible. El estudio calculó que los aranceles generarían entre 158,400 millones y 207,500 millones de dólares en 2025 y 2026, cifras muy por debajo de lo necesario para cubrir esos dividendos.
Incluso dentro del propio partido de Trump y entre funcionarios de su gobierno, existe escepticismo sobre la viabilidad de estas promesas. Economistas advierten además que nuevos pagos directos podrían presionar la inflación, como ocurrió en 2021 con el paquete de estímulo del presidente Biden.
Hasta el momento, ni el llamado “dividendo arancelario” ni el propuesto “dividendo DOGE” han llegado a concretarse.




