Nueva York – El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció este martes que el histórico mercado de La Marqueta, ubicado en East Harlem, será la primera sede del nuevo programa de supermercados municipales de la ciudad, una iniciativa destinada a frenar la inflación alimentaria. El proyecto, que arrancará gradualmente a partir de 2027, busca ofrecer una alternativa pública ante el aumento sostenido del costo de la vida.
“Desde la pandemia, los precios de los alimentos han subido y no han vuelto a bajar. Entre 2013 y 2023, los precios en la ciudad aumentaron casi un 66%, muy por encima del promedio nacional”, dijo Mamdani al presentar el plan.
Con una inversión de 70 millones de dólares en fondos de capital, el Ayuntamiento mantendrá la propiedad de los terrenos y cubrirá gastos operativos fijos, como el alquiler. Según Mamdani, esto permitirá ofrecer precios más accesibles y garantizar el acceso a productos frescos. “Cuando las corporaciones controlan cada parte de la cadena de suministro, las necesidades básicas se convierten en lujos. Una opción pública nos permite intervenir donde el mercado ha fallado”, explicó.
El primer supermercado municipal abrirá sus puertas a finales de 2027, aunque la ubicación aún no ha sido revelada. En el caso de La Marqueta, se construirá una nueva instalación desde cero, con apertura prevista para 2029. El objetivo final es establecer un supermercado público en cada uno de los cinco condados de Nueva York antes de que termine el mandato de Mamdani, a finales de 2029.
Sin embargo, la propuesta ya genera críticas. Organizaciones de bodegueros y pequeños empresarios denunciaron que la iniciativa representa una competencia desleal, financiada con fondos públicos que provienen de los propios impuestos de los comercios locales. “Es injusto que el Ayuntamiento utilice recursos públicos para crear una competencia que tendrá ventajas operativas”, señalaron algunos representantes.
Durante la presentación, Mamdani defendió el plan y destacó que las bodegas privadas dependen principalmente de productos como tabaco y lotería, que no se venderán en los supermercados municipales. “Estamos hablando de los mismos alimentos y productos frescos que muchas familias trabajadoras no pueden pagar, mientras se les exige comer saludable”, sostuvo el alcalde.
El proyecto marca un giro hacia la intervención pública en la alimentación urbana, con la promesa de aliviar el impacto del costo de vida en los neoyorquinos y democratizar el acceso a alimentos esenciales.




