Venezuela hizo historia al conquistar su primera corona del Clásico Mundial de Béisbol 2026, al derrotar 3-2 a Estados Unidos ante 36,190 fanáticos en el loanDepot Park de Miami. Eugenio Suárez fue el héroe del día al conectar un doble impulsador en la novena entrada que rompió el empate y selló la victoria venezolana.
El campeonato regresa así a Latinoamérica por primera vez desde 2013, cuando República Dominicana se llevó el título de forma invicta. El jugador de cuadro Maikel García, de los Royals de Kansas City, fue galardonado como Jugador Más Valioso tras batear para promedio de .385, con un jonrón y siete carreras impulsadas.
El conjunto dirigido por Omar López culminó con marca de 6-1, tras caer únicamente ante República Dominicana en la fase de grupos. López celebró su segundo campeonato del año, luego de coronarse en enero con los Cangrejeros de Santurce en la liga invernal de Puerto Rico.
Para Estados Unidos, que sumaba su tercera final consecutiva, la derrota representó otra frustración pese a contar con grandes figuras como Aaron Judge (capitán), Bryce Harper, Bobby Witt Jr., Kyle Schwarber, Cal Raleigh, Gunnar Henderson, Paul Skenes, Tarik Skubal, Logan Webb y Mason Miller.
El equipo estadounidense fue limitado a dos imparables hasta la octava entrada, cuando Harper, estrella de los Phillies de Filadelfia, empató el partido con cuadrangular al jardín central. Previamente, la vinotinto se había ido al frente con un elevado de sacrificio de Maikel García y un jonrón solitario de Wilyer Abreu.
En la parte alta de la novena, Luis Arráez recibió un boleto que abrió el camino al batazo decisivo de Suárez. Luego, Daniel Palencia lanzó una entrada perfecta con dos ponches para asegurar el triunfo y su tercer salvamento del torneo, terminando el juego al retirar a Roman Anthony.
Venezuela se convirtió en la primera nación latina campeona en más de una década, desatando la euforia de sus fanáticos tanto en Miami como en todo el país. Pese al complejo contexto político, la celebración se sintió como un respiro de orgullo nacional y un motivo para cantar con el alma “¡Venezuela campeón!”.




