Dubái, Emiratos Árabes Unidos — La afirmación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que las conversaciones con Irán están avanzando significativamente, ha generado confusión sobre una guerra cuyos objetivos siguen siendo ambiguos. Mientras Trump asegura progreso, Irán niega cualquier diálogo y promete luchar “hasta la victoria completa”.
Pakistán, Egipto y otros países árabes del Golfo intentan mediar, aunque sus esfuerzos aún son preliminares. Israel, por su parte, afirma que mantendrá sus ataques. El conflicto continúa intensificándose con bombardeos sobre Irán, Israel y otras zonas de Oriente Medio, mientras miles de marines estadounidenses se desplazan hacia el Golfo.
Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, Trump ha presentado metas variables: neutralizar las capacidades misilísticas iraníes, evitar el desarrollo de armas nucleares y reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz, esencial para el comercio petrolero mundial. Aunque el mandatario ha sugerido diálogo, descarta la caída del régimen iraní, algo que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sí promueve.
Trump aseguró que su enviado Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner se reunieron con un líder iraní no identificado, aunque fuentes apuntan al presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, quien negó tal encuentro. Funcionarios de Egipto, Pakistán y el Golfo señalaron que Washington aceptó “en principio” participar en conversaciones en Pakistán, centradas en generar confianza y lograr una tregua que permita reabrir el estrecho.
En Irán, el poder interno permanece opaco. El nuevo líder supremo, ayatolá Mojtaba Jamenei, no ha aparecido públicamente desde la muerte de su padre, Ali Jamenei. En tanto, el ejército y la Guardia Revolucionaria mantienen influencia clave. El general Ali Abdollahi Aliabadi prometió continuar los combates “hasta la victoria completa”, contradiciendo las versiones de posible diálogo.
Trump pospuso cinco días un ultimátum que incluía atacar las centrales eléctricas de Irán si no cedía sobre el Estrecho de Ormuz. Dijo que hay “muchas posibilidades” de acuerdo esta semana, lo que alivió a los mercados globales. Analistas como el Soufan Center creen que el presidente busca ganar tiempo o presionar militarmente a Teherán, mientras llegan más tropas estadounidenses.
Las negociaciones nucleares previas al conflicto se rompieron tras el ataque del 28 de febrero, en el que murieron Ali Jamenei y altos mandos iraníes. Irán no ha aceptado la exigencia de entregar su uranio enriquecido, aunque Trump insiste en incluir ese punto en cualquier acuerdo. El ministro iraní Abbas Araghchi afirmó que su país no busca un simple alto el fuego, sino el fin total de la guerra.
Israel, que no participa en las gestiones diplomáticas, mantiene su ofensiva. Netanyahu reconoció los esfuerzos de Trump, pero advirtió que continuará los ataques por ahora. En paralelo, las operaciones israelíes en Líbano contra Hezbollah siguen activas, tras los cohetes lanzados en respaldo a Irán.
Por ahora, los mediadores internacionales continúan intentando abrir una vía de diálogo mientras el conflicto amenaza con prolongarse e impactar en toda la región y la economía mundial.




