Washington — El Senado de Estados Unidos aprobó una extensión a corto plazo, hasta el 30 de abril, de un controvertido programa de vigilancia utilizado por las agencias de inteligencia, tras una caótica semana de votaciones en la Cámara de Representantes que amenazó con dejar vencer su autoridad. La medida fue aprobada por voto de voz, sin registro nominal, y enviada al presidente Donald Trump para su firma antes de la fecha límite del lunes.
El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, reconoció las complicaciones políticas que se avecinan al expirar la prórroga a fin de mes. “Nos prepararemos en consecuencia”, señaló el republicano de Dakota del Sur.
La aprobación evita una pausa en la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, que permite a la CIA, el Departamento de Seguridad Nacional, el FBI y otras agencias recopilar comunicaciones con el extranjero sin orden judicial. Sin embargo, la medida divide al Congreso entre quienes defienden su valor para la seguridad nacional y quienes critican su potencial para vulnerar la privacidad de los ciudadanos estadounidenses.
En la Cámara de Representantes, la falta de consenso llevó a una noche de frenéticas negociaciones. Los líderes republicanos impulsaron primero una prórroga de cinco años con revisiones para apaciguar a los escépticos, pero el proyecto fracasó. Luego intentaron reintroducir una versión más corta, de 18 meses, impulsada por Trump y el presidente de la Cámara, Mike Johnson, que también fue rechazada tras la oposición de unos 20 republicanos y la mayoría demócrata. Finalmente, poco después de las 2:00 a.m., aprobaron una extensión de solo diez días.
“Estuvimos muy cerca esta noche”, dijo Johnson al término de la sesión, mientras el congresista demócrata Jim McGovern calificaba la votación de “chapuza” y cuestionaba el liderazgo de la Cámara.
El senador demócrata Ron Wyden, crítico del programa, detuvo temporalmente la acción en el Senado para reclamar reformas. Aunque no se opuso a una prórroga breve, insistió en que el Congreso debe equilibrar la seguridad y las libertades civiles. “No se trata de elegir entre seguridad y libertad. Vamos a demostrar que ambas cosas no se excluyen mutuamente”, afirmó.
El debate volverá a cobrar fuerza antes de que finalice abril. Los legisladores deberán decidir entre renovar las amplias facultades de espionaje o imponer nuevas restricciones. Mientras tanto, los funcionarios de inteligencia aseguran que la herramienta sigue siendo esencial para prevenir amenazas terroristas, ciberataques y espionaje extranjero.
“Queremos mantener esta herramienta vital para la seguridad nacional, pero de una manera que también proteja los derechos constitucionales”, sostuvo Johnson.
Los críticos recuerdan, sin embargo, que investigaciones judiciales recientes revelaron abusos del FBI, incluyendo búsquedas indebidas de datos vinculadas al ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021 y a las protestas por la justicia racial de 2020. Pese a esas denuncias, Trump y sus aliados han abogado por una renovación sin cambios, respaldados por la Casa Blanca y figuras clave del Partido Republicano como Steve Scalise y el director de la CIA, John Ratcliffe.
La extensión temporal, aunque evita el colapso inmediato del programa, promete otro enfrentamiento político en cuestión de semanas sobre el futuro de la vigilancia en Estados Unidos.




