El presidente Donald Trump se negó el viernes a precisar si su gobierno tiene planes de reanudar las pruebas de detonación nuclear subterránea, luego de una publicación en redes sociales que levantó conjeturas sobre un posible retorno a este tipo de ensayos tras más de 30 años de pausa. “Lo sabrán muy pronto”, declaró brevemente a los periodistas.
Durante el viaje hacia Florida en el Air Force One, Trump insinuó que su administración podría realizar “algunas pruebas” y añadió: “Otros países lo hacen. Si ellos lo hacen, nosotros también lo haremos”, sin ofrecer detalles adicionales.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, evitó dar información concreta sobre las pruebas que el Pentágono podría supervisar, aunque sugirió que “reanudar las pruebas” sería “bastante responsable”. Posteriormente, afirmó en Malasia que el Pentágono trabajará con el Departamento de Energía para mantener una “disuasión nuclear creíble”.
Las declaraciones del mandatario generaron confusión dentro y fuera del gobierno. En redes sociales, Trump afirmó que Estados Unidos retomaría las pruebas de ojivas nucleares “en igualdad de condiciones” con Rusia y China, cuyos últimos ensayos se realizaron en la década de 1990. No obstante, no existen indicios de que el país esté considerando detonar ojivas.
El Ejército de Estados Unidos continúa realizando pruebas de misiles capaces de portar ojivas nucleares, pero no ha detonado ningún arma desde 1992. Aunque Washington firmó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, nunca lo ratificó; aun así, ha respetado su espíritu, al igual que otras potencias nucleares, salvo Corea del Norte.
Ni el Pentágono ni el Departamento de Energía respondieron a preguntas de la prensa sobre el tema.
En los últimos días, Moscú anunció el ensayo de un nuevo dron submarino y un misil de crucero con propulsión nuclear. Tras las expresiones de Trump, el Kremlin recalcó que Rusia cumple con la prohibición internacional de pruebas, aunque advirtió que replicará si Estados Unidos decide reanudarlas, lo que podría reavivar tensiones propias de la Guerra Fría.
En tanto, el vicealmirante Richard Correll, nominado por Trump para encabezar el comando del arsenal nuclear estadounidense, dijo a los senadores que no podía interpretar los recientes comentarios del presidente. “No estoy leyendo nada en ello ni sacando nada de ello”, comentó durante una audiencia en el Capitolio.




