El gobierno de Trinidad y Tobago decretó un nuevo estado de emergencia este martes, apenas un mes después del anterior, en medio de la persistente ola de violencia que atraviesa la nación caribeña.
La primera ministra Kamla Persad-Bissessar explicó que la decisión responde a informes creíbles sobre posibles ataques contra agentes del orden. La medida concede al Ejecutivo facultades temporales para efectuar detenciones y registros sin órdenes judiciales.
Trinidad y Tobago ha estado bajo estado de emergencia por unos 10 de los últimos 14 meses. El más reciente concluyó el 31 de enero. Según Persad-Bissessar, el Consejo de Seguridad Nacional advirtió que los tiroteos masivos y los enfrentamientos entre bandas armadas ponen en riesgo la seguridad pública y han causado múltiples muertes.
La nueva orden estará vigente por un máximo inicial de 15 días, aunque el gobierno puede extenderla si lo considera necesario. Hasta el momento, no se han anunciado toques de queda.
El sector turístico reaccionó con preocupación ante la medida. Reginald Mac Lean, presidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de Tobago, expresó que “realmente no es bueno para el turismo” y lamentó que llegue “en un momento en el que deberíamos estar capitalizando lo que ocurre en el resto del mundo para atraer visitantes”.
El país, compuesto por dos islas, ha registrado 63 homicidios en lo que va de año, apenas uno menos que en el mismo período del año pasado.
Desde la oposición, la líder Pennelope Beckles criticó duramente al gobierno, señalando que “prefiere medidas autoritarias a una gestión del delito sólida y estratégica” y que con esta acción “vuelve a restringir las libertades de los ciudadanos en lugar de abordar los problemas sistémicos de la delincuencia”.




