Austin — La Corte Suprema de Texas dictaminó que los jueces civiles pueden negarse a celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo si esa negativa responde a una creencia religiosa sincera. El fallo, emitido el pasado viernes, modifica el Código de Conducta Judicial del estado y establece que abstenerse públicamente de oficiar un matrimonio no viola la ley.
La decisión surgió tras la demanda de la jueza Dianne Hensley, de Waco, quien fue sancionada con una “Advertencia Pública” por rechazar casar a parejas del mismo género. “Nadie debería ser castigado por mantenerse fiel a sus creencias religiosas”, expresó Hensley al defender su posición como un acto de libertad religiosa.
El dictamen ha sido duramente criticado por defensores de derechos civiles y legisladores demócratas. La representante estatal Jessica González advirtió que la medida podría socavar aún más los derechos de la comunidad LGBTQ en Texas, afectando a más de dos millones de personas que se identifican bajo ese espectro.
El fallo ocurre en un contexto nacional en el que el Tribunal Supremo de Estados Unidos evalúa si reexaminará el histórico caso Obergefell v. Hodges, que en 2015 legalizó el matrimonio igualitario en todo el país. Nueve estados han aprobado resoluciones o proyectos de ley exhortando a revertir esa decisión, reflejo de un renovado impulso conservador para devolver el control del matrimonio a los gobiernos estatales.




