El exgobernador demócrata Roy Cooper y el expresidente del Comité Nacional Republicano Michael Whatley ganaron las nominaciones al Senado de Estados Unidos por Carolina del Norte, abriendo paso a una contienda de alto riesgo que podría definir el control de la cámara alta. Ambos triunfaron en sus primarias frente a múltiples rivales, en la carrera por ocupar el escaño que dejará libre Thom Tillis, quien decidió no buscar un tercer mandato.
La entrada de Cooper, un gobernador popular con más de dos décadas en el servicio público estatal, fortaleció el optimismo demócrata en su intento de recuperar el Senado con al menos cuatro nuevos escaños. Los analistas ven en Carolina del Norte, junto con Maine, Alaska y Ohio, las principales oportunidades para ese objetivo.
Por su parte, Whatley, también expresidente del Partido Republicano en el estado, se lanzó a la contienda tras recibir el respaldo del presidente Donald Trump, luego de que Lara Trump, nuera del mandatario, optara por no postularse. Trump ha ganado Carolina del Norte en sus tres elecciones presidenciales.
Tillis decidió no reelegirse después de que el presidente le pidiera enfrentar un desafío en primarias, tras su oposición al paquete de recortes tributarios de Trump, que incluía reducciones al programa Medicaid.
Aunque Cooper supera a Whatley en recaudación de fondos, ambos han demostrado habilidad para atraer donantes. Especialistas anticipan una avalancha de dinero externo que podría convertir esta disputa en una de las más costosas de la historia electoral del país. Los republicanos reconocen que la candidatura de Cooper complica su estrategia en un estado donde un demócrata no gana una elección senatorial desde 2008.
Whatley, de 57 años, reside en las afueras de Charlotte y cuenta con experiencia en la administración del presidente George W. Bush, además de haber trabajado para la entonces senadora Elizabeth Dole y como cabildero del sector energético.
En campaña, Cooper ha cuestionado la “lealtad ciega” de Whatley hacia Trump y lo ha vinculado con políticas que, según él, elevaron los costos familiares y afectaron a los más vulnerables, como los aranceles del presidente, los recortes a Medicaid y la lenta respuesta a comunidades afectadas por el huracán Helene en 2024. “Quiero ser un senador fuerte e independiente, capaz de trabajar con este presidente cuando sea posible y enfrentarlo cuando sea necesario”, afirmó Cooper en un mitin en Raleigh.
Whatley, fiel al lema “America First”, ha prometido ser un aliado del presidente y “ofrecer resultados reales para las familias de Carolina del Norte”. Además, acusa a Cooper de promover una “ideología radical” responsable de la inflación y el caos migratorio, y lo culpa de políticas permisivas ante el crimen, citando como ejemplo el asesinato de la refugiada ucraniana Iryna Zarutska en Charlotte el año pasado. Cooper rechaza esas acusaciones y asegura tener un historial probado “procesando a delincuentes violentos”.
Las primarias del martes incluyeron también contiendas para la Cámara de Representantes, la legislatura estatal y cargos judiciales. Carolina del Norte, tradicional campo de batalla electoral, comparte con Texas y Arkansas la apertura de un ciclo electoral marcado por el reciente conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, un hecho que pone aún más tensión sobre el panorama político nacional.




