Washington — La Marina de Guerra de Estados Unidos revisa el diseño y los costos de su portaaviones de clase Ford, el más caro y avanzado de su flota. El Secretario de la Marina, John Phelan, precisó que el análisis, que concluirá el próximo mes, busca garantizar que el diseño y los sistemas “tengan sentido y cumplan con los requisitos del futuro”.
La medida llega tras años de críticas del presidente Donald Trump, quien ha cuestionado algunas de las tecnologías del buque, incluidas sus catapultas magnéticas, al afirmar previamente que “no funcionaban”. Consultado sobre si la revisión podría llevar a cancelar futuras naves de esta clase, Phelan respondió: “Es demasiado pronto para decirlo, pero tendremos portaaviones”.
El USS Gerald R. Ford, el mayor portaaviones del mundo, lleva más de 300 días desplegado desde junio de 2025. Durante ese tiempo participó en dos operaciones clave de la administración Trump: la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y la guerra contra Irán.
Los documentos presupuestarios publicados esta semana no mencionan por nombre los portaaviones clase Ford, refiriéndose solo a “portaaviones”, mientras que otros tipos de buques conservan su designación de clase. Sin embargo, un comunicado de la Marina elogió el desempeño del Gerald R. Ford, al describirlo como un “diseño probado en combate”, capaz de lanzar aeronaves a un ritmo superior al de los portaaviones Nimitz y sostener operaciones de ataque global simultáneas.
Phelan advirtió que revisará esos datos bajo la premisa de “confiar y verificar”, y adelantó que la evaluación incluirá la capacidad del buque para lanzar y recuperar aeronaves. Explicó que las catapultas magnéticas representan una ventaja frente a las versiones anteriores propulsadas a vapor, ya que requieren menos mantenimiento y reducen el uso de agua dulce.
Actualmente, la Marina construye tres portaaviones adicionales de la clase Ford: el USS John F. Kennedy, el USS Enterprise y el USS Dorie Millier. También analiza dos futuros proyectos —el USS William Jefferson Clinton y el USS George W. Bush— que han sido planificados pero no contratados.
En paralelo, Trump presentó un nuevo modelo de buque, el acorazado de clase Trump, cuyo costo estimado supera los $17,000 millones, unos $4,000 millones más que los Ford. La Marina proyecta financiar el primero de ellos, el USS Defiant, para el año fiscal 2028.




