Fabio Enrique Ochoa Vasco, uno de los antiguos excapos del Cártel de Medellín, volvió a Colombia tras cumplir una condena por narcotráfico en Estados Unidos. Las autoridades confirmaron que llegó al país el 13 de febrero de 2026 por el Aeropuerto Internacional José María Córdova, en Rionegro, Antioquia, después de pasar más de una década en prisión en Miami.
De acuerdo con información de EL TIEMPO, Ochoa Vasco —también conocido por los alias de “Carlos Mario”, “Kiko Pobre”, “Juan Carlos Martínez Pérez”, “Carlos Mario Vega Tobón” y “Antonio González Zapata”— regresó bajo un perfil que no activó requerimientos judiciales vigentes. Migración Colombia verificó su ingreso y, aunque existía una alerta en su registro, Interpol confirmó que no hay órdenes de captura actuales en su contra.
Las autoridades aclararon que su retorno no se trató de una deportación, ya que los vuelos de repatriados llegan únicamente a Bogotá, sino que habría arribado en un vuelo comercial. Desde su llegada, según fuentes judiciales citadas por El Colombiano, el exnarcotraficante mantiene un bajo perfil en la capital de Antioquia.
Registros del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos (BOP) indican que Ochoa Vasco, hoy de 65 años, ya no está bajo supervisión penitenciaria desde el 29 de junio de 2020. Pagó más de 10 años de cárcel tras ser condenado en 2009 por narcotráfico y lavado de activos, en procesos que datan de 1989, 1990 y 2004 en los distritos de Miami y Tampa.
El Departamento de Justicia y el FBI lo señalan como una de las figuras más influyentes del narcotráfico transnacional desde finales de los años 70. En los registros judiciales se documenta que lideró su propia organización criminal desde 1986, con operaciones que movían cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos vía México, Las Bahamas y los Cayos de Florida, utilizando una red de lanchas rápidas, embarcaciones pesqueras y aviones.
El gobierno estadounidense ofreció en su momento hasta 5 millones de dólares por información que condujera a su captura. Ochoa Vasco inició su carrera criminal bajo las órdenes de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias “don Berna”, y de Pablo Escobar.
Como parte de su acuerdo con la justicia estadounidense, confiscó más de 15 millones de dólares en efectivo, propiedades y activos. Entre sus colaboradores figuraba Luis Alberto Urrego Contreras, alias “Bacon”, quien entre 2003 y 2005 adquirió aviones y pilotos para trasladar cocaína hacia México y luego a Estados Unidos. En una de las operaciones frustradas, intentaron enviar 2,000 kilogramos del alcaloide en un avión Beechcraft King Air.
Con su regreso a Colombia, las autoridades mantienen discreción sobre su paradero y actividades actuales, aunque confirman que no enfrenta procesos judiciales pendientes.




