Tres mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas durante el mes de mayo y sus cuerpos fueron hallados dentro de sus vehículos con múltiples heridas de bala. Para defensoras de los derechos de las mujeres, estos casos muestran un preocupante patrón de acecho hacia las víctimas y confirman la gravedad de la violencia de género en Puerto Rico.
Según los datos recopilados por organizaciones y autoridades, en lo que va de año se han reportado ocho feminicidios íntimos, dejando al menos once menores de edad en la orfandad. El nivel de agresividad en los ataques y la forma en que ocurrieron, con las víctimas perseguidas y atacadas en movimiento, reflejan una escalada de violencia que preocupa a las entidades que trabajan con mujeres en riesgo.
Las expertas coincidieron en que los agresores han utilizado el acecho —incluido el seguimiento en vehículos— como una táctica recurrente para ejercer control y vigilancia sobre sus parejas o exparejas. Este tipo de comportamiento, de acuerdo con las defensoras consultadas, es una señal de alerta que suele preceder a actos de violencia extrema.
Los casos recientes reavivan el llamado a reforzar los protocolos de protección, mejorar la respuesta del sistema judicial y ampliar los recursos de apoyo a las víctimas de violencia de género en el país.




