Pakistán anunció que será anfitrión de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, aunque ambas partes aún no han confirmado su participación ni si el diálogo será directo o indirecto. “Pakistán está muy complacido de que tanto Irán como Estados Unidos hayan expresado su confianza en que Pakistán facilite las conversaciones. Nos sentiremos honrados de ser anfitriones y de facilitar un diálogo significativo en los próximos días”, declaró el ministro paquistaní de Asuntos Exteriores, Ishaq Dar, luego de reunirse en Islamabad con sus homólogos de Turquía, Egipto y Arabia Saudí.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán no ofreció más comentarios, mientras que la misión iraní ante la ONU declinó hablar del tema. Islamabad ha surgido como posible mediador por mantener relaciones relativamente estables con Washington y Teherán, tras semanas de diplomacia discreta.
Sin embargo, las tensiones siguen siendo altas. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, calificó las conversaciones en Pakistán como una tapadera, tras la llegada de unos 2,500 marines estadounidenses al Medio Oriente. Además, Irán amenazó con atacar viviendas de “comandantes y funcionarios políticos” estadounidenses e israelíes, y su Guardia Revolucionaria advirtió que podría considerar como blancos legítimos universidades israelíes y filiales de universidades estadounidenses si no se garantizaba la seguridad de los centros educativos iraníes.
Mientras tanto, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu anunció que ampliará la ofensiva en el sur de Líbano contra Hezbollah, grupo respaldado por Irán. Más de un millón de libaneses han sido desplazados y más de 3,000 personas han muerto desde que comenzó la guerra, iniciada por bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán y continuada con ataques iraníes de represalia.
El canciller egipcio Badr Abdelatty indicó que las reuniones en Islamabad buscan abrir un “diálogo directo” entre Washington y Teherán, que hasta ahora solo han mantenido comunicación a través de mediadores. Fuentes iraníes rechazaron una lista de 15 acciones propuesta por Estados Unidos como marco de paz, mientras Teherán planteó un documento alterno con cinco puntos que incluía detener asesinatos de funcionarios, ofrecer garantías de seguridad y asegurar su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.
El conflicto ha comprometido el flujo global de petróleo y gas, elevando los precios y afectando la aviación comercial. Además, los hutíes, apoyados por Irán, se atribuyeron un ataque con misiles desde Yemen. En paralelo, Israel afirmó haber lanzado más de 120 bombardeos en Teherán contra instalaciones militares y energéticas.
Las cifras de víctimas continúan en aumento: más de 1,900 muertos en Irán, 1,200 en Líbano, 19 en Israel, 80 en Irak y 13 soldados estadounidenses. En medio de este escenario, Pakistán intenta posicionarse como mediador para un cese de fuego que detenga la escalada militar en Oriente Medio.




