Un hombre de Georgia fue declarado culpable de asesinato en segundo grado y homicidio involuntario por haber entregado a su hijo adolescente el arma utilizada en un tiroteo que cobró la vida de dos estudiantes y dos profesores en la escuela secundaria Apalachee, en Winder, al noreste de Atlanta.
El jurado tardó menos de dos horas en emitir su veredicto contra Colin Gray, hallándolo culpable de todos los cargos relacionados con el tiroteo ocurrido en septiembre de 2024. Gray es uno de varios padres procesados en Estados Unidos luego de que sus hijos fueran acusados de ataques armados mortales.
Las víctimas fueron los estudiantes de 14 años Mason Schermerhorn y Christian Angulo, por cuyas muertes el padre fue declarado culpable de asesinato en segundo grado, y los profesores Richard Aspinwall, de 39 años, y Cristina Irimie, de 53, por los cuales se le imputó homicidio involuntario. Otro maestro y ocho estudiantes resultaron heridos durante el ataque. Gray también fue hallado culpable de conducta temeraria y crueldad con los niños.
Durante la lectura del veredicto, Gray mostró poca emoción. Luego fue esposado por agentes ante la mirada del jurado, mientras consultaba con su abogado. La sentencia será anunciada más adelante. El asesinato en segundo grado en Georgia conlleva de 10 a 30 años de prisión, y el homicidio involuntario, entre uno y 10 años.
Según los fiscales, Gray permitió que su hijo, Colt Gray, tuviera acceso a un arma y municiones, pese a haber recibido advertencias de que el joven representaba un peligro. La madre, Marcee Gray, declaró que había insistido para que el padre guardara las armas bajo llave, pero él no lo hizo. Ambos estaban separados, y Colt vivía principalmente con su padre. Ella no enfrenta cargos.
Colt Gray, de 14 años al momento de los hechos, enfrenta 55 cargos, incluido asesinato. Se ha declarado inocente y su audiencia judicial está programada para mediados de marzo. Investigadores sostienen que el adolescente planeó el ataque del 4 de septiembre de 2024 y llevó al colegio un fusil semiautomático oculto en su mochila. Disparó en un aula y en varios pasillos, de acuerdo con la investigación.
Los fiscales revelaron que Colin Gray le había regalado el arma a su hijo durante las Navidades anteriores al tiroteo, pese a saber que su salud mental se deterioraba. Esa decisión, según determinó el jurado, derivó en la tragedia que estremeció a la comunidad escolar y reavivó el debate sobre la responsabilidad de los padres en la violencia con armas de fuego en Estados Unidos.




