La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el domingo que el brote de ébola en la República Democrática del Congo y en Uganda constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional, tras registrarse más de 300 casos sospechosos y 88 muertes. Aunque la agencia aclaró que el brote no cumple con los criterios de pandemia, desaconsejó el cierre de fronteras internacionales.
Un caso confirmado en Kinshasa, a mil kilómetros del epicentro en la provincia de Ituri, elevó la preocupación por una expansión territorial más amplia. En Goma, la principal ciudad del este del Congo, el gobierno rebelde confirmó también un primer caso. La persona infectada había viajado desde Ituri y permanece en aislamiento. Goma, afectada por la violencia entre las fuerzas congoleñas y el grupo paramilitar M23, ha sufrido grandes desplazamientos de población.
El virus identificado pertenece a la cepa Bundibugyo, una variante poco común para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados. Esta es apenas la tercera vez que se detecta este tipo desde su descubrimiento en Uganda en 2007. La OMS precisó que casi todos los casos se concentran en el Congo, con solo dos reportes en Uganda.
El doctor Richard Kitenge, del Instituto Nacional de Salud Pública del Congo, aseguró que el país está preparado para enfrentar la situación. “Hemos manejado suficientes epidemias en el país sin tratamiento. El virus Zaire que manejamos antes tampoco tenía tratamiento, y no todos murieron”, afirmó.
El conflicto armado y la movilidad constante por la minería han complicado la contención del brote. Jean Kaseya, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, advirtió que la propagación en comunidades como Mongwalu ha dificultado el rastreo de contactos. Según el organismo, las autoridades informaron 336 casos sospechosos y 87 muertes solo en el Congo.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó que aún hay “incertidumbres significativas” sobre la magnitud real del brote y las conexiones epidemiológicas entre los casos. La agencia teme que el número de contagios sea mucho mayor de lo detectado oficialmente.
En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) calificaron el riesgo para los estadounidenses como bajo. El doctor Satish Pillai, a cargo de la respuesta al brote, explicó que la agencia trabaja con las autoridades congoleñas y ha desplegado más personal. Los CDC emitieron una advertencia de viaje a quienes planeen visitar el Congo e implementaron controles en los puntos de entrada para detectar síntomas compatibles con el ébola.
Kaseya confirmó además que el virus circula desde abril, pero fue detectado tardíamente. “No conocemos el caso índice, lo que significa que desconocemos la magnitud total del brote”, dijo. La primera víctima conocida, un hombre de 59 años, presentó síntomas el 24 de abril y falleció tres días después. Para cuando las autoridades fueron notificadas en mayo, ya se habían registrado al menos 50 muertes, incluyendo cuatro trabajadores de salud.
La OMS envió a Bunia un equipo de 35 expertos junto a siete toneladas de suministros médicos de emergencia. Sin embargo, el organismo reconoció que la respuesta internacional suele ser insuficiente frente a crisis sanitarias en África, como ocurrió con los brotes de viruela símica en 2024.




