Mohammad Bagher Qalibaf emerge como posible intermediario de EE.UU. en Irán

El presidente del Parlamento iraní niega contactos con Estados Unidos pese a reportes de posibles conversaciones en plena guerra.
Mohammad Bagher Qalibaf desmiente las informaciones sobre conversaciones con el gobierno de Donald Trump

Dubái, Emiratos Árabes Unidos — Antes de convertirse en presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Qalibaf cultivó durante casi dos décadas una imagen de líder duro pero dispuesto al diálogo con Occidente. “Me gustaría que Occidente confiara en Irán y entendiera que hay disposición para avanzar mediante el diálogo”, declaró en 2008 al periódico británico The Times.

El excomandante de la Guardia Revolucionaria, de 64 años, ha negado cualquier conversación con Estados Unidos, a pesar de informes que lo señalan como posible interlocutor en negociaciones mientras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entra en su cuarta semana. Las dudas sobre su influencia dentro de la teocracia iraní aumentaron tras el ataque aéreo israelí del 28 de febrero que mató al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Su hijo Mojtaba Jamenei, actual líder supremo, ha sido un aliado político de Qalibaf, a quien apoyó en varias campañas presidenciales. Sin embargo, la política interna iraní parece más fragmentada que nunca, mientras persisten rumores sobre la condición de Mojtaba, herido durante los primeros días del conflicto.

Qalibaf carga con acusaciones de corrupción y de represión violenta de manifestaciones. Durante su etapa como jefe de la policía se le atribuyen órdenes de usar fuego real contra protestas en 2003, y elogió la respuesta militar a las movilizaciones de 2009. Como alcalde de Teherán (2005-2017) fue acusado de malversar fondos, incluso de donar 3.5 millones de dólares a una fundación dirigida por su esposa.

El político se proyecta como un tecnócrata pragmático, capaz de tender puentes con Occidente. En entrevistas llegó a elogiar a la ciudad de Nueva York y participó en el Foro Económico Mundial, algo inusual para su línea política. Diplomáticos estadounidenses han considerado que mantiene una relación estrecha con Mojtaba Jamenei, según cables filtrados por WikiLeaks en 2008.

Las versiones sobre posibles negociaciones con Washington provocaron la reacción de medios iraníes como Tasnim, afín a la Guardia Revolucionaria, que calificó los reportes como una “bomba política” destinada a provocar divisiones internas. Qalibaf respondió en la red X: “No se han celebrado negociaciones con Estados Unidos; se trata de noticias falsas utilizadas para manipular los mercados y cubrir el atolladero de Estados Unidos e Israel”.

Pese a su papel influyente, su nombre no figura en ninguna lista de recompensas estadounidenses. En contraste, Qalibaf ha elogiado a Hamás por el ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel, asegurando que el “régimen sionista nunca tendrá paz”. Consultado sobre si podía revelar el nombre de un negociador iraní, el presidente Donald Trump respondió: “No quiero que lo maten”.

El futuro político de Qalibaf podría redefinirse en un contexto de guerra y reacomodo de poder en Teherán, donde su cercanía con el nuevo líder supremo podría convertirlo en una figura clave de la diplomacia iraní.

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