Buenos Aires – El presidente de Argentina, Javier Milei, ordenó bloquear el acceso de los periodistas acreditados a la Casa Rosada y lanzó una serie de ataques contra la prensa en redes sociales, donde calificó a los comunicadores como “escoria inmunda que dice ser periodista”. La medida fue acompañada por publicaciones con imágenes generadas por inteligencia artificial en las que ridiculizaba a un reportero local.
La decisión, ejecutada la semana pasada, marcó una nueva escalada en la confrontación del mandatario con los medios. Fernando Stanich, presidente del Foro de Periodismo Argentino, afirmó que se trata de “la culminación del desprecio del gobierno por el periodismo y su valor en una democracia”. Cristina Zahar, del Comité para la Protección de los Periodistas, advirtió que “estas son las acciones de un autócrata que intenta cercenar la libertad de prensa”.
El vocero presidencial Javier Lanari justificó la medida como “preventiva”, luego de que un canal televisivo grabara imágenes con gafas inteligentes dentro del palacio sin supuesta autorización. La cadena Todo Noticias fue denunciada por “espionaje ilegal”, mientras los periodistas involucrados aseguran haber informado al área de prensa con antelación.
En los últimos meses, Milei intensificó su retórica contra los medios. Según un recuento del diario La Nación, entre el 2 y el 5 de abril publicó 86 mensajes ofensivos contra periodistas y compartió 874 publicaciones afines. Suele acompañar sus mensajes con frases como “No odiamos lo suficiente a los periodistas” y asegura que “el 95% de ellos son delincuentes”.
El gobierno retiró las credenciales de unos 60 reporteros que cubrían la Casa Rosada. Paralelamente, Milei difundió en X nuevas descalificaciones, acusando a la prensa de “mentirosa y corrupta”. La reacción política fue inmediata: legisladores de oposición presentaron acciones legales y exigieron reuniones urgentes por lo que calificaron de “menoscabo institucional de la libertad de expresión”.
El presidente, que no ha ofrecido conferencias de prensa desde que asumió, prefiere comunicarse a través de redes sociales y contenidos creados con inteligencia artificial. Ha promovido a influencers afines a cargos gubernamentales y demandado por difamación a al menos ocho periodistas. Alejandro Alfie, del diario Clarín, denunció acoso digital y amenazas tras investigar redes de trolls pro-Milei.
El cierre de la agencia estatal Télam en 2024 y las reformas que limitaron el acceso a información pública acrecentaron las críticas internacionales. La medida se produce en un contexto de caída de popularidad del mandatario, inflación persistente y denuncias de corrupción que alcanzan a su jefe de gabinete, Manuel Adorni.
Para los periodistas afectados, la expulsión de la Casa Rosada representa un punto de inflexión: “Fue la excusa perfecta para castigar a todo el cuerpo de prensa”, dijo Jaime Rosemberg, de La Nación. Organismos de derechos humanos consideran que la exclusión sienta un precedente preocupante para la democracia argentina.




