José Eduardo Santana, reconocido cuatrista que acompañó a Bad Bunny en su gira mundial, ha regresado a Puerto Rico, siendo recibido con entusiasmo en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín. Este músico puertorriqueño se destacó en cada país que visitó durante la gira "Debí tirar más fotos", interpretando canciones icónicas de diversas culturas, pero siempre con los acordes del cuatro. En sus presentaciones, Santana no solo mostró su talento, sino que también rindió homenaje a artistas locales, dejando una huella significativa en su paso por lugares como Países Bajos y otros destinos en Europa, Asia y América, donde la música en el cuatro resonó y cautivó al público, tal como él expresó: "En el mundo enteró el cuatro sonó, el duro del cuatro a su patria volvió".



A pesar de la magnitud de la gira, que culminó con 57 conciertos, Santana se mostró nostálgico, comentando: "No me quiero ir de aquí". Esta gira de Bad Bunny, considerada histórica, recorrió 20 países y fue un verdadero espectáculo musical que unió a millones de fanáticos de diferentes nacionalidades. La habilidad de Santana para adaptar temas como "Dancing Queen" de ABBA y "Forever Young" a su estilo único en el cuatro dejó un impacto duradero, y muchos asistentes se sintieron conmovidos por su interpretación de clásicos como "El derecho de vivir en paz" de Víctor Jara.


En la despedida de la gira, el cuatrista, emocionado, reflexionó sobre lo que significó para él participar en un tour tan grande y exitoso. Reconoció que, a pesar de los desafíos, la experiencia fue inigualable y que cada presentación fue una oportunidad para compartir su amor por la música puertorriqueña y la cultura. "Debí tirar más fotos", comentó, recordando la cantidad de momentos memorables que vivió a lo largo del viaje. La gira de Bad Bunny, que también incluyó presentaciones en lugares emblemáticos como el Estadio Hiram Bithorn, se posicionó como una de las más importantes de la última década en la música latina.


Santana, quien es hijo del famoso cuatrista Edgardo Santana, demostró que la música puede unir a las personas, independientemente del idioma o la cultura. Desde su regreso a Puerto Rico, los fanáticos esperan verlo en más escenarios locales, donde podrá seguir compartiendo su arte y la magia del cuatro. La música es, sin duda, un lenguaje universal, y Santana ha sabido transmitirlo en cada acorde.

Fuentes: El Vocero, diariolibre.com, caracol.com.co
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