Irán dio marcha atrás en la reapertura del estrecho de Ormuz y volvió a imponer restricciones en esa estratégica vía marítima, luego de que Estados Unidos anunciara que mantendría su bloqueo al transporte vinculado a Teherán. El mando militar conjunto iraní informó que el control del estrecho regresó a su estado anterior, bajo una estricta supervisión de las fuerzas armadas, y advirtió que el paso seguirá bloqueado mientras continúe el bloqueo estadounidense a los puertos del país.
La decisión se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que el embargo marítimo “se mantendrá plenamente en vigor” hasta que Irán alcance un acuerdo con Washington sobre su programa nuclear. La disputa amenaza con empeorar la crisis energética global, ya que cerca del 20% del petróleo mundial transita por Ormuz. Expertos alertan que nuevas restricciones podrían limitar aún más el suministro y disparar de nuevo los precios del crudo.
El estrecho se ha convertido en una carta de presión clave para Irán en el marco del conflicto que mantiene con Estados Unidos e Israel desde finales de febrero. Teherán había anunciado que reabriría la vía a buques comerciales tras la tregua de 10 días entre Israel y Hezbollah, mediada por Pakistán, pero acusó a Washington de violar el alto el fuego al mantener el bloqueo naval. Una firma de análisis, Kpler, indicó que la actividad marítima en la zona continúa dependiendo de la autorización iraní.
El Comando Central de Estados Unidos reportó que desde el inicio del bloqueo fueron devueltos a Irán 21 barcos. Mientras tanto, Pakistán informó avances diplomáticos para un nuevo pacto. Su ministro de Exteriores, Ishaq Dar, afirmó en un foro en Turquía que la tregua en Líbano es una señal positiva y que las conversaciones entre Irán y Estados Unidos “están muy cerca” de un acuerdo. El jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, viajó a Teherán, y el primer ministro Shehbaz Sharif sostuvo reuniones con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani. Islamabad acogerá una segunda ronda de conversaciones la próxima semana.
Sin embargo, persistían las dudas sobre la duración de la tregua en Líbano. Estados Unidos aseguro haber “prohibido” nuevos ataques israelíes contra ese país, aunque el Departamento de Estado aclaró que el veto aplica solo a ofensivas y no a actos de defensa propia. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que su gobierno aceptó el alto el fuego “a petición de mi amigo el presidente Trump”, pero advirtió que su campaña contra Hezbollah no ha concluido.
Según Netanyahu, Israel ha destruido alrededor del 90% del arsenal de misiles del grupo, pero las fuerzas israelíes “aún no han terminado”. En tanto, familias desplazadas comenzaron a regresar a sus hogares en el sur de Líbano pese a la incertidumbre, mientras el ejército libanés y las tropas de la ONU reportaron bombardeos aislados después de la entrada en vigor del alto el fuego. La guerra, iniciada el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha dejado más de 3,000 muertos en ese país, 2,290 en Líbano, 23 en Israel, más de una docena en estados del Golfo, y 13 soldados estadounidenses.




