La noticia del fallecimiento del legendario canastero brasileño Oscar Schmidt estremeció al mundo del baloncesto. El jugador, considerado uno de los más grandes de la historia, murió el viernes a los 68 años en Brasil tras una larga lucha contra un tumor cerebral.
Para el expívot puertorriqueño José “Piculín” Ortiz, la pérdida trasciende el ámbito deportivo. Además de un rival emblemático, Schmidt fue un amigo cercano con quien compartió momentos de respeto y camaradería dentro y fuera del tabloncillo.
“Hay golpes que duelen, hoy hemos recibido uno duro. El mundo del baloncesto se despide de uno de sus más grandes exponentes: Oscar Schmidt”, expresó Ortiz en las redes sociales.
Ortiz destacó que la partida del brasileño representa no solo la de un competidor excepcional, sino también la de un ser humano íntegro y apasionado. “Todos conocemos al competidor inigualable que fue, pero su país y su gente conocen al que amó a su Patria por encima de cualquier consideración económica, al que representó con gallardía y corazón. Yo también conocí y sentí en mi cuerpo su garra. Qué suerte la mía…”, escribió.
Ambos jugadores se enfrentaron en múltiples ocasiones, protagonizando intensas batallas entre las selecciones de Puerto Rico y Brasil. Su relación trascendió esas rivalidades, consolidándose en el respeto mutuo y en una amistad que perduró con los años.
Ortiz recordó su último encuentro con “Mano Santa” durante su exaltación al Salón de la Fama de FIBA en Beijing en 2019, donde Schmidt también estaba presente. “No solo fue embajador de su país, también lo fue de todos los latinoamericanos. Nuestra última charla fue el 30 de agosto de 2019 en Beijing junto a nuestras esposas. Hablamos de todo menos de baloncesto”, relató.
El puertorriqueño recordó con emoción que Schmidt fue quien lo presentó en aquella ceremonia: “Qué honor fue que fueras tú quien me presentara, nadie mejor. Recuerdo una frase que dijiste y me sacudió: ‘Piculín era el corazón de Puerto Rico’. La huella de Oscar es imborrable en la comunidad del baloncesto internacional. Las ironías de la vida, me tocó el cáncer a mí también y estoy luchando con coraje y resiliencia; Oscar fue maestro en todo”.
Finalmente, Ortiz envió un mensaje de condolencia a la familia del fallecido: “A su amada Cristina, a sus hijos y a su amado Brasil, nuestro más sentido pésame. Que sepan que en Puerto Rico fue y es admirado por toda la comunidad del baloncesto y honraremos su legado siempre. Descansa en paz, Oscar, tú sí eres el corazón de Brasil”.
Oscar Schmidt, quien nunca jugó en la NBA por su compromiso con la selección nacional, fue ícono del deporte brasileño durante 19 años. Es reconocido mundialmente por sus récords como anotador y por liderar a Brasil en la histórica victoria sobre Estados Unidos en los Juegos Panamericanos de 1987.




