Irán lanzó el jueves una nueva oleada de ataques contra bases israelíes y estadounidenses, tras advertir que Estados Unidos “llegará a lamentar amargamente” el hundimiento de la fragata IRIS Dena en el océano Índico. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, calificó el hecho como “una atrocidad en el mar” y denunció que el buque, invitado por la Armada de India, fue atacado en aguas internacionales sin previo aviso.
La operación estadounidense, confirmada por el secretario de Defensa Pete Hegseth, causó la muerte de al menos 87 marinos iraníes. Según Araghchi, el ataque “sentó un precedente” por el cual Estados Unidos “pagará consecuencias dolorosas”.
En Teherán, el ayatolá Abdollah Javadi Amoli calificó el momento como “una gran prueba” para Irán y, en un mensaje transmitido por la televisión estatal, exhortó al “derramamiento de sangre sionista” y “la sangre de Trump”. Su llamado fue interpretado como una inusual incitación a la violencia desde el alto clero chií.
Mientras tanto, Israel aseguró haber lanzado una “oleada de ataques a gran escala” sobre la capital iraní y otras localidades, además de golpear posiciones de Hezbollah en el Líbano. Explosiones se escucharon en distintos puntos de Teherán. Las sirenas antiaéreas también sonaron en Tel Aviv y Jerusalén.
Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el sábado previo, en una ofensiva que, según sus gobiernos, eliminó al ayatolá Ali Jamenei y destruyó parte del arsenal de misiles y del programa nuclear iraní. Los ataques han dejado más de 1,000 muertos en Irán, más de 70 en Líbano y alrededor de una docena en Israel, según cifras oficiales. Además, el conflicto ha alterado el suministro energético global y paralizado el transporte aéreo y marítimo en Medio Oriente.
El secretario Hegseth evitó precisar la duración de las operaciones, aunque señaló que, según Trump, podrían extenderse “un mes o más”. “Nosotros marcamos el ritmo y mantendremos al enemigo desequilibrado”, afirmó.
En tanto, otros países de la región reportaron incidentes derivados de la violencia: drones estrellados en Azerbaiyán, evacuaciones en Doha y ataques frente a la costa de Kuwait, lo que ha ampliado el riesgo en rutas petroleras clave.
El precio del crudo Brent se ha disparado alrededor de un 15% desde el inicio del conflicto, encareciendo la energía globalmente.
En Irán, los clérigos buscan sucesor para el líder supremo Ali Jamenei, fallecido en medio de la guerra. Mojtaba Jamenei, su hijo, figura entre los posibles candidatos. El jefe del poder judicial iraní advirtió que cualquier cooperación con “el enemigo” será castigada, mientras el ministro de Exteriores israelí, Israel Katz, declaró que “el próximo líder supremo de Irán será un objetivo a eliminar” si persiste en sus amenazas contra Estados Unidos e Israel.




