El incendio de dos templos —uno evangélico y otro católico— en el casco urbano de Adjuntas desató preocupación y tristeza entre los vecinos, luego de que ambos hechos ocurrieran con apenas unas dos horas de diferencia entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves.
El primer incendio se registró cerca de las 10:00 p.m. del miércoles en la Iglesia Cristiana Manantial de Vida, en la calle Canas. Gracias a la rápida acción de los residentes, las llamas fueron controladas y solo afectaron la parte exterior del edificio. Edilberto Pagán, quien vive al lado del templo, relató que se enteró del fuego cuando escuchó a personas gritar que la iglesia se estaba incendiando. “Llamé al cuartel de la Policía de Adjuntas para que contactaran a los bomberos y respondieron rápido. El área de la puerta aún estaba muy caliente y botaba humo”, contó.
Pagán comentó que el pastor de la iglesia le había dicho que “presentía algo”, y aunque mencionó haber visto a una persona sospechosa, afirmó que la Policía ya investiga los hechos. “Si quemó una iglesia evangélica y otra católica, puede atentar contra una persona. Hay que hacer algo”, subrayó.
Apenas dos horas después, un fuego similar se desató en la Parroquia San Joaquín y Santa Ana, ubicada junto a la plaza pública. El Cuerpo de Bomberos logró evitar que las llamas llegaran al interior del templo, aunque resultaron dañadas las puertas principales, sus alrededores y parte de la casa parroquial.
“Esto me ha dejado con mucho dolor en el alma”, expresó conmovida Carmencita Rivera, feligresa que considera la parroquia —erigida en 1815— como su segunda casa. “Aquí vengo a desahogarme, a estar con Dios, y que algo así suceda en estos tiempos es bien triste”, dijo entre lágrimas. Añadió su deseo de que el suceso motive a la comunidad a unirse en oración y que se ore también “por quienes hicieron esto, porque necesitan mucha ayuda”.
Luis Herminio Pérez Plaza, de 86 años, también expresó su pesar. “Esta es nuestra parroquia principal y lo que han hecho es un sacrilegio. Me causa una tristeza inmensa por lo que pasa en mi Puerto Rico, esto nos duele no solo a los católicos, sino a todo el pueblo”, sostuvo. Pidió además la colaboración de los vecinos para rehabilitar el templo: “Ayúdennos a pintar de nuevo y levantar nuestra iglesia”.
Héctor Luis Escobales Aponte adelantó, por su parte, que varios feligreses se organizan para limpiar y reacondicionar el área. “Somos un grupo que siempre está dispuesto a ayudar. Ya coordinamos restaurar las puertas, traer la máquina de presión para limpiar y pintar”, explicó. Agregó que, aunque la parroquia tiene seguro, no esperarán por él: “Esto es material, pero la iglesia espiritual no la va a destruir nadie porque es promesa de Dios”.




