Una instalación petrolera en el interior de Rusia se incendió el miércoles, en lo que el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, describió como el más reciente ataque con drones de largo alcance lanzado por su país. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) informó que una estación de bombeo de petróleo cerca de Perm, a más de 1,500 kilómetros de la frontera ucraniana, fue alcanzada en el marco de sus esfuerzos por dañar la infraestructura energética rusa.
El gobernador de Perm, Dmitry Makhonin, confirmó que un dron impactó en una instalación industrial no especificada y provocó un incendio. Mientras tanto, las autoridades rusas no se pronunciaron sobre las afirmaciones ucranianas acerca de ataques más frecuentes y precisos.
Durante una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el presidente ruso, Vladímir Putin, acusó a Kiev de alentar a líderes europeos y prolongar el conflicto, según su asesor Yuri Ushakov.
Zelenskyy publicó un video en Telegram donde se observa una densa columna de humo sobre una zona rural, señalando que Ucrania amplía el alcance de sus drones para reducir los ingresos petroleros rusos. El SBU aseguró que la instalación afectada pertenece a la operadora Transneft, aunque los daños no fueron verificados de forma independiente. Este ataque ocurrió un día después de otro impacto contra la refinería de Tuapse, en el mar Negro, que dejó un incendio ya contenido.
Según el Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington, Kiev aprovecha las vulnerabilidades del vasto territorio ruso y sus sobrecargadas defensas antiaéreas para lanzar ataques más profundos y frecuentes. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que interceptó 98 drones ucranianos durante la noche sobre diversas regiones y Crimea.
Zelenskyy también señaló que Ucrania produce actualmente un excedente de hasta 50% en ciertos tipos de armamento, lo que permite iniciar acuerdos de cooperación militar con países de Oriente Medio, el golfo Pérsico, Europa y el Cáucaso. Estos convenios incluyen la fabricación y distribución de drones, misiles y tecnología defensiva. Además, Kiev presentó a Estados Unidos una propuesta de colaboración en sistemas aéreos, terrestres y navales.
Mientras tanto, Rusia continuó su ofensiva con ataques nocturnos sobre zonas civiles. En la región de Járkiv, ocho personas resultaron heridas; en Sumy, una mujer murió por intoxicación de monóxido tras un ataque, y en Odesa, se reportaron daños en infraestructura y un hospital. La fuerza aérea ucraniana informó que logró derribar 154 de los 171 drones lanzados por Moscú durante la noche.




