Washington – La mayor reducción diplomática de Estados Unidos en Oriente Medio desde la guerra de Irak, hace más de dos décadas, ha generado una crisis inesperada para el gobierno de Donald Trump, mientras Estados Unidos e Israel intensifican ataques contra Irán en un conflicto que se amplía rápidamente.
El Departamento de Estado se ha visto obligado a cerrar varias embajadas, clausurar un consulado, ordenar la salida del personal y sus familias en al menos seis naciones y pedir a los estadounidenses en 14 países que abandonen la región, pese al cierre de aeropuertos y cancelaciones masivas de vuelos.
La agencia informó que trabaja para “asegurar aviones militares y vuelos chárter” para los ciudadanos que deseen salir, aunque no se ha confirmado si algún vuelo ya fue organizado. Según Dylan Johnson, Subsecretario de Estado para Asuntos Públicos, cerca de 3,000 estadounidenses han solicitado asistencia o información para evacuar.
Los recortes de personal diplomático y el cierre de misiones, desde el inicio de los ataques el pasado fin de semana, han dificultado la ayuda consular y reducido los contactos con gobiernos aliados como Bahréin, Jordania, Kuwait, Líbano, Pakistán, Qatar y Arabia Saudí.
La magnitud de la retirada se compara con la realizada antes e inmediatamente después de la invasión de Irak en 2003. El lunes, el Departamento pidió a los ciudadanos abandonar Arabia Saudí, Bahréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Siria y Yemen.
Las embajadas en Jordania, Kuwait, Líbano y Arabia Saudí fueron cerradas al público. Un ataque con dron contra la sede diplomática en Riad causó un “incendio limitado”, según el Ministerio de Defensa saudí. Solo el consulado en Karachi, Pakistán, suspendió completamente sus operaciones.
En Israel, la situación es crítica. La embajada en Jerusalén recomendó viajar por medios propios —incluso en autobuses turísticos israelíes hacia Egipto— tras declarar que no podía evacuar directamente a los ciudadanos, según indicó el embajador Mike Huckabee. Otro funcionario anónimo informó que 500 estadounidenses solicitaron salir y que 130 ya habían sido evacuados, con otros 100 previstos para el martes.
La confusión y la falta de coordinación han levantado dudas sobre la preparación estadounidense ante emergencias. “Si se ordena a los estadounidenses marcharse, pero no se les ofrece una vía viable, eso sugiere que el sistema no se está activando o que se ha atrofiado”, advirtió Shawn VanDiver, presidente de AfghanEvac. Recordó que, durante la retirada de Afganistán en 2021, la administración Biden evacuó a 121,000 personas en días.
VanDiver subrayó que la respuesta a las crisis “no puede ser partidista” y debe mantenerse activa pese a los cambios de gobierno. El Departamento de Estado no respondió de inmediato a consultas sobre su planificación ante un posible conflicto con Irán.
El secretario de Estado Marco Rubio señaló que, aunque el gobierno no puede obligar a los ciudadanos a marcharse, podría restringir el uso de pasaportes para viajar a Irán, de forma similar a la prohibición vigente con Corea del Norte. Aun así, muchos estadounidenses residentes en la región se niegan a irse, pese a las advertencias oficiales.
Aunque existen miles de ciudadanos estadounidenses en Oriente Medio, el Departamento de Estado evita ofrecer cifras exactas, argumentando que no están obligados a reportar su presencia, lo que haría cualquier estimación inexacta.




