Familias de militares viven ansiedad e incertidumbre ante la guerra con Irán

En Fort Campbell y comunidades vecinas crece la preocupación por los posibles despliegues hacia el conflicto con Irán.
Las familias de militares de las comunidades cercanas a Fort Campbell expresan emociones encontradas sobre la nueva incursión militar de Donald Trump

Clarksville, Tennessee – En las comunidades militares que rodean la base de Fort Campbell, en la frontera entre Tennessee y Kentucky, la guerra de Irán domina las conversaciones. La base, hogar de la 101ª División Aerotransportada, conocida como “las Águilas Gritonas”, ha sido protagonista en conflictos de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, miles de soldados de esta división fueron desplegados en Afganistán e Irak, registrando algunas de sus mayores pérdidas desde Vietnam.

En las ciudades de Oak Grove y Clarksville, donde abundan las barberías y tiendas para soldados, la población respira ambiente militar. En la Universidad Estatal de Austin Peay, un tercio de los estudiantes son militares o veteranos.

Juan Muñoz, veterano que sirvió en Afganistán y hoy asesora a exmilitares, describió un ambiente de “emociones encontradas”. Explicó que muchos jóvenes ven con entusiasmo el llamado a filas, mientras sus familias temen por su seguridad. “Nunca puedes renunciar a la preocupación por tu ser querido”, afirmó, aunque respaldó el ataque a Irán al considerar que el país representa una amenaza para las tropas y los aliados estadounidenses. “Es lo que hay que hacer”, sostuvo.

Edward Bauman, con 23 años de servicio y desplazamientos en Irak, Kuwait y Afganistán, dijo confiar plenamente en el presidente Donald Trump. “Tenía que haber una razón para bombardearlos”, comentó, convencido de que la operación no se transformará en otro conflicto prolongado. “No va a ser otro Afganistán. No vamos a intentar ocuparles”, aseguró.

El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que el conflicto “no es interminable”, aunque anticipó más bajas estadounidenses en las próximas semanas.

Desde Virginia, Shannon Razsadin, directora ejecutiva de la organización Military Family Advisory Network, reconoció que hay “una buena cantidad de estrés y ansiedad” entre las familias ante las incógnitas del momento. Aun así, destacó su orgullo: “Nuestros militares están preparados y listos”.

Susan Lynn, representante estatal por Mount Juliet y madre de un integrante de la Fuerza Aérea, compartió su preocupación y apoyo. Recordó que en 2020 agradeció a Trump por evitar nuevas guerras, pero días atrás anunció que su hijo ha sido desplegado. “Él es patriota y confía en su comandante en jefe. Yo también confío en esa decisión”, expresó.

Otros, sin embargo, se oponen con firmeza. Chris McFarland, veterano de Fort Campbell y fundador de la organización Veteranos para Todos, sostiene a diario un cartel con la frase “No más guerras” en una calle principal de Clarksville. Ha recibido reacciones variadas, desde insultos hasta muestras de apoyo. “La gente está en shock, confusa, preocupada”, aseguró. Calificó la ofensiva como “100% innecesaria e inconstitucional” y criticó que se ordenara sin la aprobación del Congreso. “Nos sitúa de nuevo en el punto de partida”, lamentó.

La comunidad militar de Fort Campbell vive entre el orgullo por el servicio y la angustia ante una nueva guerra, esperando claridad sobre el rumbo del conflicto y el futuro de sus seres queridos en el frente.

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