Ciudad del Vaticano — El papa León XIV pidió “justicia, paz y estabilidad para el Líbano, Palestina, Israel y Siria” durante su primer mensaje de Navidad, pronunciado antes de la bendición ‘Urbi et Orbi’. Desde el balcón de la basílica de San Pedro, el pontífice, de nombre Robert Prevost, exhortó a rechazar el odio y la violencia, y apostar por el diálogo y la reconciliación.
Ante una multitud reunida bajo la lluvia en la plaza de San Pedro, León XIV —de origen estadounidense y peruano— envió un saludo especial a los cristianos del Medio Oriente y recordó su visita reciente al Líbano. “He escuchado sus temores y conozco su sentimiento de impotencia ante dinámicas de poder que los superan”, expresó, antes de repetir su llamado a la paz en la región.
El papa pidió oración por el pueblo ucraniano y abogó por un esfuerzo internacional que fomente un diálogo sincero y respetuoso. Encomendó “al Príncipe de la Paz todo el continente europeo”, deseando que mantenga vivo un espíritu solidario y acogedor.
También imploró consuelo para las víctimas de todas las guerras, en particular aquellas olvidadas, y mencionó a Sudán, Sudán del Sur, Malí, Burkina Faso y la República Democrática del Congo. Solicitó el fin de la violencia en Haití y ánimo para los líderes políticos de América Latina, instándolos a priorizar el diálogo sobre las divisiones ideológicas.
En su oración, aludió a la situación en Birmania y pidió que se restablezca la amistad entre Tailandia y Camboya, además de recordar las recientes catástrofes naturales en Asia y Oceanía.
León XIV reflexionó sobre la compasión de Jesús hacia quienes sufren: “Se identifica con quienes lo han perdido todo, como los habitantes de Gaza, o con los que padecen hambre y pobreza, como el pueblo yemení”. Mencionó a los refugiados, los desempleados, los jóvenes sin oportunidades y los trabajadores explotados, así como a las personas privadas de libertad que viven en condiciones inhumanas.
“El Nacimiento del Señor es el Nacimiento de la paz”, concluyó el papa, deseando a todos una Navidad serena.
El mensaje incluyó una cita del poeta israelí Yehuda Amichai y su obra “Paz Silvestre”, en la que el escritor define la paz como un sosiego interior que brota de forma natural. “Que sea como flores silvestres, de repente, por necesidad del campo: una paz silvestre”, citó el pontífice para cerrar su discurso.




