El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció una flexibilización parcial de las sanciones que pesaban sobre el sector petrolero de Venezuela, permitiendo a empresas estadounidenses negociar directamente con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). La medida llega mientras la administración del presidente Donald Trump busca reforzar el suministro mundial de crudo ante los efectos de la guerra con Irán.
La nueva licencia autoriza a PDVSA a vender petróleo en los mercados internacionales y a empresas de Estados Unidos, lo que representa un giro importante tras años de bloqueo comercial entre ambos países. Según un funcionario del Tesoro citado por The Associated Press, la decisión busca incentivar inversiones en el sector energético venezolano y al mismo tiempo estabilizar los precios globales del petróleo.
El alivio, sin embargo, no implica el levantamiento total de las sanciones. Solo podrán participar empresas creadas antes del 29 de enero de 2025, y los pagos por las transacciones deberán canalizarse a través de una cuenta controlada por Estados Unidos, sin acceso directo para las entidades venezolanas sancionadas. De esta forma, Washington permitirá el comercio petrolero, pero mantendrá el control del flujo de efectivo.
La autorización prohíbe las operaciones con socios de Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba y determinadas compañías chinas. Tampoco se permitirán pagos en oro ni en criptodivisas, incluido el petro, creado por el gobierno venezolano en 2018.
La decisión ocurre tras la destitución y detención de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela durante una operación militar estadounidense en enero. El presidente Trump afirmó entonces que Estados Unidos “manejaría” el país y gestionaría la venta de su petróleo.
Según el Tesoro, el alivio busca beneficiar a ambas naciones, pero analistas advierten que podría fortalecer a los dirigentes venezolanos aún fieles al partido gobernante. La economía del país, fuertemente golpeada por la inflación —que alcanzó 475% según el Banco Central de Venezuela—, depende casi por completo del petróleo. Mientras tanto, los salarios rondan apenas entre 160 y 237 dólares mensuales.
Venezuela, que posee las mayores reservas de crudo del mundo, vio caer su producción desde 3.5 millones de barriles diarios en 1999 hasta menos de 400,000 en 2020. Las sanciones impuestas durante la primera administración Trump, junto a la corrupción y la mala gestión interna, profundizaron la crisis. La nueva licencia busca revertir en parte esa caída y reabrir el acceso de Caracas a los mercados internacionales, aunque bajo estrecha supervisión de Washington.




