El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha comenzado el proceso para revocar la ciudadanía de más de 350 personas en todo el país, según informó este viernes el periódico The New York Times. Funcionarios del Gobierno de Donald Trump indicaron al diario que la Justicia presentará próximamente demandas civiles para desnaturalizar a estos individuos y que planea ampliar y acelerar dichos procedimientos en todo el territorio.
Para que el Gobierno pueda revocar la ciudadanía de una persona, debe probar ante una corte que la obtuvo de manera fraudulenta o ilegal, por ejemplo, ocultando antecedentes penales que la harían inelegible o mediante un matrimonio simulado. Este proceso aplica únicamente a ciudadanos naturalizados, es decir, aquellos que no nacieron en Estados Unidos y adquirieron su ciudadanía tras emigrar.
Un portavoz del Departamento de Justicia señaló que el Gobierno de Trump busca alcanzar “el volumen más alto” de revocaciones de ciudadanía “en la historia”. En julio del año pasado, el Departamento emitió un memorando instruyendo a la División de Asuntos Civiles a concentrarse en estos casos.
El documento estableció una lista de prioridades, entre ellas personas con presuntos vínculos con el terrorismo, narcotráfico, tráfico de personas o fraude en ayudas públicas. Sin embargo, algunos expertos han advertido que el requisito de “buen carácter moral”, necesario para obtener la ciudadanía, podría usarse de manera amplia y ambigua. Según organizaciones civiles, esto podría permitir que se revoque la ciudadanía por acciones protegidas por la Primera Enmienda, como participar en protestas.
“La Administración Trump ha arrestado, detenido y deportado a manifestantes a favor de Palestina que asistieron a protestas donde se dañaron bienes y propiedades. La desnaturalización podría convertirse en una extensión de esos intentos”, advirtió un informe del Brennan Center for Justice.




