La agencia de aviación estadounidense extendió hasta el 3 de septiembre la prohibición de vuelos comerciales hacia Puerto Príncipe, capital de Haití, debido al riesgo de que grupos criminales ataquen aeronaves.
La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) había suspendido todos los vuelos en noviembre pasado, luego de que un avión de Spirit Airlines recibiera disparos mientras aterrizaba en el Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture. Una auxiliar de vuelo resultó herida levemente y otras aeronaves estacionadas también fueron alcanzadas por las balas.
En un comunicado emitido este lunes, la FAA informó que la extensión de la medida responde a «riesgos para la seguridad de los vuelos asociados con la inestabilidad en curso», decisión que aísla aún más la capital haitiana.
La restricción también se amplió a otras zonas más allá de Puerto Príncipe. La agencia señaló que las pandillas han incrementado sus ataques en los departamentos de Artibonite y Centre, al norte de la capital, lo que obligó a reconfigurar el área donde se prohíben las operaciones de aviación civil estadounidense. Según el comunicado, “esta área ampliada aumenta el riesgo de fuego de armas cortas para las operaciones de aviación civil a bajas altitudes”.
La FAA aclaró que los pilotos solo pueden desobedecer la orden en casos de emergencia que requieran acción inmediata.
Sunrise Airways, una aerolínea nacional, también suspendió sus vuelos hacia y desde Puerto Príncipe a finales de noviembre tras un tiroteo que involucró una de sus aeronaves, según confirmó la embajada de Estados Unidos. En la actualidad, quienes pueden costearlo utilizan helicópteros o transporte aéreo privado.
Ante el peligro, muchos haitianos evitan viajar por tierra, ya que bandas fuertemente armadas controlan las principales rutas de entrada y salida de la capital. Se han registrado ataques a automovilistas y casos de violaciones múltiples en los caminos controlados por las pandillas.
Estas organizaciones criminales dominan cerca del 90% del territorio urbano de Puerto Príncipe y extensas áreas del interior del país. La mayoría integran la coalición Viv Ansanm —»Vivir Juntos»—, designada por el gobierno estadounidense como organización terrorista. El año pasado, sus ataques coordinados forzaron el cierre del aeropuerto internacional durante casi tres meses, paralizando aún más al empobrecido país caribeño.




