Las autoridades de Bielorrusia liberaron al Nobel de la Paz Ales Bialiatski, a la opositora Maria Kolesnikova y a más de un centenar de presos políticos, tras dos días de conversaciones con Estados Unidos orientadas a mejorar los vínculos bilaterales y aliviar las sanciones que afectan la exportación de potasa de la nación.
El presidente Alexander Lukashenko indultó a 123 reclusos, según la agencia estatal Belta. A cambio, Washington levantó las sanciones al sector de potasa, un producto clave de la economía bielorrusa. John Coale, enviado especial estadounidense, calificó las negociaciones en Minsk de “muy productivas” y afirmó que buscan normalizar las relaciones entre ambos países.
Un funcionario de Estados Unidos dijo a The Associated Press que este acuerdo representa “un hito importante” y “otra victoria diplomática” para el presidente Donald Trump, que ha impulsado la liberación de más de 200 presos políticos bielorrusos desde 2024. Entre los excarcelados hay un ciudadano estadounidense, seis de países aliados y cinco ucranianos.
Bialiatski, fundador del grupo de derechos humanos Viasna, fue sentenciado en 2023 a diez años de prisión por cargos considerados políticos. Desde su liberación, expresó su sorpresa y prometió seguir defendiendo la libertad de los presos en Bielorrusia. “Más de mil personas siguen encarceladas simplemente por elegir la libertad”, afirmó.
Maria Kolesnikova, reconocida por su gesto de formar un corazón con las manos durante las protestas de 2020, también quedó en libertad. La flautista profesional había sido condenada a 11 años de prisión por conspiración para tomar el poder.
Entre los demás liberados figuran Viktar Babaryka, exaspirante presidencial en 2020, y el abogado Maxim Znak. Según Franak Viachorka, asesor de la líder opositora en el exilio Sviatlana Tsikhanouskaya, varios de los excarcelados fueron enviados a Ucrania o Lituania.
Tsikhanouskaya celebró la liberación, pero advirtió: “Lukashenko no ha cambiado sus políticas. La represión continúa y sigue apoyando la guerra de Rusia contra Ucrania”. Subrayó que cualquier alivio de sanciones debe evaluarse con cautela.
Bielorrusia, aliada de Moscú, ha enfrentado años de sanciones por violaciones a los derechos humanos y por permitir el uso de su territorio en la invasión rusa de Ucrania. Antes de las restricciones, el país representaba cerca del 20% de las exportaciones globales de fertilizantes de potasio.
La analista Anastasiya Luzgina, del centro BEROC, explicó que las sanciones occidentales “han debilitado gravemente la industria del potasio, privando al país de divisas y mercados”. Durante las reuniones, también se trataron temas regionales, incluida la situación en Ucrania y Venezuela.
Coale destacó que el diálogo con Minsk marca “pasos más seguros” hacia una relación más estable y señaló que Lukashenko ofreció “buenos consejos” sobre el conflicto en Ucrania. No obstante, persisten tensiones entre Bielorrusia y Lituania, que declaró una emergencia nacional por globos enviados desde territorio bielorruso que afectaron sus operaciones aéreas.




