Mientras se evalúa enmendar la Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales o incluso crear un nuevo estatuto, la Policía ha registrado un aumento sostenido en las querellas por maltrato en los últimos años. Sin embargo, la falta de equipos especializados y de una estructura formal para atender estos casos impide que las investigaciones se conduzcan con la profundidad necesaria y se sostengan en los tribunales.
El incremento de querellas ha puesto en evidencia las limitaciones operativas de las autoridades, que continúan enfrentando retos para procesar adecuadamente las denuncias de crueldad y negligencia hacia los animales. La discusión legislativa sobre posibles enmiendas busca, en parte, atender estas deficiencias y fortalecer los mecanismos institucionales para prevenir y castigar el maltrato animal.
El tema ha generado atención pública debido a la dificultad de lograr convicciones, a pesar de los esfuerzos de entidades protectoras y de la ciudadanía que alerta sobre casos de abuso. El reclamo, tanto de organizaciones como de agentes, es claro: sin recursos y adiestramiento especializado, la justicia para los animales se mantiene fuera de alcance.




