Un atentado ocurrido el sábado dejó 20 muertos y 36 heridos en una carretera del suroeste de Colombia, cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales del 31 de mayo. Las autoridades atribuyeron el ataque a disidentes de la extinta guerrilla de las FARC que no se acogieron al acuerdo de paz firmado en 2016.
El hecho tuvo lugar en el departamento del Cauca, una región golpeada por la violencia guerrillera y con amplias zonas de narcocultivos. El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, confirmó en la red social X que “20 civiles fallecieron” y que hubo “36 personas heridas”. Testigos describieron escenas de devastación, con vehículos destruidos, cuerpos cubiertos en la vía y un enorme cráter dejado por la explosión.
De acuerdo con el Ejército, el ataque se produjo en medio de un retén armado por los disidentes. La bomba impactó a más de una decena de vehículos, desplazándolos varios metros. Videos difundidos en redes sociales muestran restos humanos esparcidos por el suelo. “Estoy asustado por el brote de violencia que vivimos antes de las elecciones”, dijo un testigo a la agencia AFP.
El presidente Gustavo Petro calificó a los rebeldes de “terroristas” y ordenó a las fuerzas de seguridad redoblar su persecución. Las autoridades informaron que este es uno de los 26 ataques registrados en los últimos días, que han incluido una bomba contra una base militar en Cali con saldo de dos heridos.
Elizabeth Dickinson, directora para Latinoamérica del International Crisis Group, señaló que el atentado refleja “irrespeto hacia la vida de los civiles”. Añadió que “siempre se encuentra en la mitad la población civil” y que el mensaje de los grupos es “aquí estamos y aquí mandamos”.
Las facciones lideradas por Iván Mordisco, considerado el criminal más buscado de Colombia, hostigan a la fuerza pública con explosivos, drones y ataques armados. En febrero, la candidata a la vicepresidencia Aida Quilcué fue retenida por disidentes durante 24 horas mientras transitaba por el Cauca.
Tras asumir el poder en 2022, Petro buscó sin éxito un acuerdo de paz total con los principales grupos armados, pero las disidencias al mando de Iván Mordisco se levantaron de la mesa en 2024 y recrudecieron los ataques. La oposición, incluidos expresidentes y militares retirados, lo acusan de ser complaciente con los criminales.
Desde la firma del acuerdo de 2016, las agrupaciones ilegales compiten por recursos del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión. “El crecimiento de los grupos armados con un propósito económico viene desde 2016, y la paz total no ha podido frenarlo”, afirmó Dickinson.
La escalada de violencia se produce en vísperas de las elecciones, en las que el senador Iván Cepeda, heredero político de Petro, encabeza las encuestas. La seguridad, señalan analistas, será un tema decisivo en los comicios de mayo.




