Un ataque con misiles rusos contra la infraestructura portuaria de Odesa, en el sur de Ucrania, dejó ocho personas muertas y 27 heridas, según informó el servicio de emergencia ucraniano el sábado. El bombardeo ocurrió mientras un enviado del Kremlin se preparaba para viajar a Florida como parte de las gestiones diplomáticas de Estados Unidos para proponer un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Las conversaciones forman parte del esfuerzo sostenido de la administración del presidente Donald Trump para alcanzar la paz, tras reuniones previas con representantes ucranianos y europeos en Berlín. El principal negociador ucraniano, Rustem Umerov, confirmó que su delegación también mantuvo encuentros en Estados Unidos con socios occidentales.
El presidente Volodymyr Zelensky señaló que el futuro del proceso dependerá de la postura que adopte Washington tras sus contactos con Moscú. Durante una conferencia de prensa en Kiev junto al primer ministro portugués Luís Montenegro, Zelensky destacó además que Ucrania y Portugal firmaron un acuerdo para producir conjuntamente drones marítimos, una iniciativa que calificó como “una de las áreas más prometedoras de cooperación en defensa”.
Según las autoridades, algunos de los heridos en Odesa viajaban en un autobús alcanzado por los misiles. Los impactos provocaron incendios en camiones y daños a varios vehículos. El jefe regional, Oleh Kiper, confirmó que se trataron de misiles balísticos.
Moscú no reconoció oficialmente el ataque. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que había atacado infraestructuras de transporte y almacenamiento utilizadas por las fuerzas armadas ucranianas, además de instalaciones energéticas ligadas al esfuerzo bélico de Kiev.
A su vez, drones ucranianos golpearon una plataforma petrolera rusa, un buque patrulla militar y un sistema de radar en Crimea. La plataforma atacada pertenece a la petrolera Lukoil, una de las compañías rusas sancionadas por Estados Unidos junto con Gazprom.
El presidente ruso Vladímir Putin reiteró que el Kremlin alcanzará sus objetivos por vía militar si Kiev no acepta sus condiciones. Mientras tanto, la Unión Europea aprobó un paquete de asistencia de $106,000 millones para Ucrania durante los próximos dos años.
En paralelo, el Fondo Monetario Internacional estima que Ucrania requerirá $161,000 millones en 2026 y 2027 para sostener su economía. En medio de la fragilidad financiera, el emisario del Kremlin, Kirill Dmitriev, tiene previsto reunirse en Miami con el enviado de Trump, Steve Witkoff, y el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner. Según un funcionario estadounidense, el encuentro abordará garantías de seguridad, eventuales concesiones territoriales y otros puntos del plan elaborado por Washington.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que Rusia se prepara para contactos con Estados Unidos tras las reuniones celebradas en Berlín, aunque evitó ofrecer más detalles.




