O’Smach, Camboya — La magnitud del complejo O’Smach Resort impactó incluso a los reporteros más experimentados. En una visita guiada por el ejército tailandés, se reveló que el lugar, extendido sobre unas 197 acres —equivalentes a 150 campos de fútbol americano—, servía como base para sofisticadas estafas en línea dirigidas a personas de todo el mundo.
Según el ejército tailandés, la zona fue tomada en diciembre durante un conflicto fronterizo con Camboya, luego de que se descubriera que el área era usada como centro de operaciones ilegales. El complejo pertenecía al político camboyano Ly Yong Phat, quien enfrenta sanciones de Estados Unidos por abusos de derechos humanos en el mismo sitio.
La operación funcionaba a escala industrial. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU estima que unos 300,000 trabajadores están atrapados en este tipo de redes en el sudeste asiático. Solo en el O’Smach Resort, las autoridades calcularon que vivían hasta 10,000 personas involucradas en distintas fases del fraude digital.
En los restos del edificio de oficinas de cuatro plantas, los periodistas hallaron guiones, notas en chino y tarjetas SIM estadounidenses. Algunos libretos detallaban elaboradas historias usadas para engañar a víctimas, como la de “Mila”, una mujer ficticia que decía haber ganado dinero con el comercio de oro mientras relataba tragedias personales para generar empatía.
El complejo contaba con 157 edificios, de los cuales 29 albergaban empresas de estafa. El resto eran dormitorios, apartamentos y villas de lujo para altos rangos dentro de la operación. También había restaurantes chinos que ofrecían platillos regionales de Hunan, Shaxian y Sichuan.
Datos del FBI revelan que los estadounidenses perdieron cerca de 21,000 millones de dólares en fraudes durante 2025, y algunos de los ataques habrían sido coordinados desde este mismo sitio. Aunque Tailandia y Camboya se han comprometido a frenar estas redes criminales, la dimensión del problema sigue siendo global.




