Washington — El Tribunal Supremo de Estados Unidos aceptó escuchar una apelación del fabricante global de agroquímicos Bayer para intentar bloquear miles de demandas estatales que lo acusan de no advertir que su popular herbicida Roundup podría causar cáncer.
Los jueces analizarán si la aprobación del producto por parte de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés), sin exigir una advertencia sobre riesgo de cáncer, debería invalidar las demandas en los tribunales estatales.
La administración Trump ha expresado su apoyo a Bayer, revirtiendo la postura del gobierno de Joe Biden y enfrentándose a sectores de la agenda Make America Healthy Again que rechazan conceder inmunidad legal a la compañía.
El ingrediente activo del Roundup, el glifosato, ha sido vinculado por algunos estudios con el cáncer, aunque la EPA sostiene que, cuando se usa según las instrucciones, no es probable que sea cancerígeno para los humanos.
Bayer niega esas acusaciones pero ha apartado 16,000 millones de dólares para resolver casos. Además, ha impulsado leyes en varios estados para frenar nuevas demandas; Georgia y Dakota del Norte ya las aprobaron.
El caso que el Supremo evaluará proviene de Missouri, donde un jurado otorgó 1.2 millones de dólares a un hombre que desarrolló linfoma no Hodgkin tras aplicar Roundup en un jardín comunitario en St. Louis.
En 2022, el Tribunal Supremo rechazó un recurso similar de Bayer en un caso de California, en el que un matrimonio recibió más de 86 millones de dólares. Sin embargo, la multinacional alemana, que en 2018 compró Monsanto —fabricante original de Roundup—, argumenta que ahora el máximo foro debe intervenir debido a fallos contradictorios en tribunales inferiores. En 2024, el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito de Estados Unidos falló a favor de Bayer.
La empresa enfrenta unas 181,000 reclamaciones relacionadas con Roundup, en su mayoría de consumidores residenciales. Bayer eliminó el glifosato de las versiones domésticas del herbicida vendidas en Estados Unidos, pero continúa utilizándolo en sus productos agrícolas, diseñados para sembradíos de maíz, soja y algodón modificados genéticamente para resistirlo.
La compañía advirtió que podría evaluar la retirada del glifosato del mercado agrícola estadounidense si continúan las demandas. No se sabe aún si el caso será debatido en primavera o al inicio del próximo período judicial, en octubre.




