Varios aliados de Estados Unidos en Oriente Medio han pedido al presidente Donald Trump no emprender ataques contra Irán en respuesta a la represión gubernamental en Teherán, según reveló un diplomático árabe con conocimiento de las conversaciones.
Altos funcionarios de Egipto, Omán, Arabia Saudí y Qatar expresaron en las últimas 48 horas su preocupación de que una intervención militar estadounidense podría desatar una crisis global y agitar aún más a la región. Aunque los mercados reaccionaron con alivio ante un aparente cambio de tono en Washington —reflejado en la caída de los precios del petróleo—, la Casa Blanca insistió en que “todas las opciones siguen sobre la mesa”.
“La verdad es que solo el presidente Trump sabe lo que hará, y un equipo muy pequeño de asesores está al tanto de sus pensamientos”, declaró la secretaria de prensa Karoline Leavitt, quien añadió que el mandatario continúa monitoreando la situación en Irán.
Las protestas contra la teocracia iraní seguían sofocadas tras una semana de represión, que según grupos activistas ha cobrado al menos 2,637 vidas. Mientras tanto, diplomáticos árabes han pedido tanto a Trump como a las autoridades iraníes reducir las tensiones y poner fin a la violencia, advirtiendo sobre graves repercusiones en caso de un contraataque iraní.
En las redes sociales, Trump celebró la supuesta suspensión de una ejecución en Irán y aseguró que “espera que continúe”. Posteriormente, la Casa Blanca informó que el gobierno iraní habría cancelado 800 ejecuciones programadas.
A pesar de sus mensajes contradictorios, Washington impuso nuevas sanciones contra altos funcionarios iraníes, incluido el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, acusado de incitar la violencia contra manifestantes. Además, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro designó a 18 personas y entidades vinculadas a una red de lavado de dinero por la venta de petróleo iraní a través de bancos sancionados, entre ellos el Banco Melli y el Banco Shahr.
La incertidumbre sobre los próximos pasos de Trump mantiene en tensión a la región, donde aliados y adversarios observan con cautela cada declaración del presidente estadounidense.




