Estados Unidos lanza ofensiva aérea contra militantes del Estado Islámico en Nigeria

Los ataques aéreos de Estados Unidos en Sokoto marcan una nueva fase en la lucha contra grupos afiliados al Estado Islámico.
Los nuevos ataques aéreos marcaron una escalada importante en el conflicto

Abuja, Nigeria – Los recientes ataques aéreos de Estados Unidos contra militantes del Estado Islámico en el noroeste de Nigeria marcaron una escalada significativa en el prolongado conflicto que el ejército nigeriano mantiene contra grupos extremistas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó en sus redes sociales los bombardeos en Sokoto como “potentes y mortíferos” y aseguró que fueron dirigidos contra militantes que atacaban principalmente a cristianos.

Expertos locales aclaran, sin embargo, que la violencia en Nigeria afecta por igual a comunidades cristianas del sur y musulmanas del norte. El gobierno nigeriano señaló que las acciones forman parte de un intercambio de inteligencia y coordinación estratégica entre ambos países. The Associated Press informó que no ha podido confirmar el alcance de los ataques. Por su parte, el Secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, escribió en X: “Más por venir…”.

Entre los grupos atacados se presume que figuran combatientes de Lakurawa, una facción de la Provincia del Sahel del Estado Islámico (ISSP) activa en los estados de Sokoto y Kebbi. Esta organización, vinculada a Boko Haram, ha incrementado su poder desde el golpe militar en Níger en 2023, que debilitó la cooperación regional contra el extremismo.

Según el investigador James Barnett, del Instituto Hudson de Washington, Lakurawa fue inicialmente invitado por líderes locales para brindar protección frente a bandas armadas, pero terminó imponiendo una estricta versión de la ley islámica, generando rechazo entre la población. “Las comunidades dicen ahora abiertamente que los lakurawa son más opresivos y peligrosos que los bandidos de los que decían protegerles”, afirmó Malik Samuel, analista de Good Governance Africa.

Lakurawa controla zonas rurales donde se han reportado asesinatos, secuestros y violaciones. Otras fuentes, como el Proyecto de Datos sobre Localización y Sucesos de Conflictos Armados, apuntan a que la provincia del Sahel del Estado Islámico amplía su presencia desde Níger hacia el norte de Nigeria y la frontera con Benín, operando con baja visibilidad para afianzarse en el territorio.

Analistas subrayan que la raíz de la inseguridad nigeriana se relaciona más con la falta de gobernanza que con la capacidad militar. Las regiones más golpeadas son, a la vez, las de mayor pobreza y desempleo, lo que facilita el reclutamiento por parte de los grupos armados. El Ministro de Defensa nigeriano, Christopher Musa, ha declarado que solo el 30% de la solución depende de la fuerza militar, mientras que el 70% requiere buena administración y presencia estatal.

Los bombardeos estadounidenses fueron considerados un apoyo clave para unas fuerzas nigerianas que suelen estar mal equipadas frente a los múltiples conflictos internos. Aunque Nigeria ha emprendido el reclutamiento de nuevos efectivos y realiza sus propios ataques aéreos, la movilidad de los militantes y la amplitud del territorio complican mantener operaciones sostenidas, permitiendo a los insurgentes replegarse y reorganizarse con rapidez.

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